50 lecciones para 50 años: Parte 7

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“Good guys end last”. Uno de los clichés más crueles que he escuchado. En especial porque muchas veces me lo espetan en la cara. Nada me desespera más que me animen a violar reglas, a buscar atajos, a usar eso que se llama “viveza criolla” y es origen de tantas de nuestras miserias. Negado toda la vida a seguir esos pasos, pero admito que hay momentos que es difícil. Porque uno ve a la gente que piensa así tan relajados, mientras uno sigue la senda de la ansiedad por cumplir. Se da cuenta que el camino más fácil no siempre es el mejor, pero también se da cuenta que la educación que recibió fue de calidad.

¿Soberbio? Espero que no. Quiero reconocer el esfuerzo de mis padres y demás mentores a la hora de moldear mis principios. No me creo mejor que los demás, solo distinto. Y como dije ayer, malo es el que obra mal.

Parte uno. Parte dos. Parte tres. Parte cuatro. Parte cinco. Parte seis.

38.- No lo vas a ver/leer/escuchar todo en la vida. ¡Qué bien!

Photo by Mick Haupt on Unsplash

Confieso que esa frase me la robé de un post propio que escribí hace muchos años, reflexionando sobre esos libros, películas, discos y canciones que uno debe consumir “antes de morir”. Es cierto, si uno es amante de la cultura –“pop” o no tan “pop”– hay ciertas piezas que uno necesita consumir así sea una vez en la vida. Por ejemplo, yo creo que sería muy mal cinéfilo si no he visto El Padrino. ¿De verdad puedo llamarme rockero si no he escuchado Led Zeppelin IV? Y cómo considerarse un fan de la literatura de habla hispana y no haber leído algún clásico como Cien Años De Soledad o La Ciudad Y Los Perros? Pero el problema de esta cultura es que siempre hay una notable ola de nuevas cosas que consumir todos los años (es más, todos los días). Si queremos escoger un estilo de cine –digamos, el noir— digamos que empezamos por la producción de los años 40. Esos son setenta y tanto de años de películas, y solo este año he visto al menos tres nuevas por salir. ¿Y libros? Pero eso está bien. Eso quiere decir que mientras haya vida, habrán cosas por consumir. Porque qué triste sería la vida de un fan de la cultura que no tiene nada nuevo que descubrir, alguna nueva joya para la colección.

37.- A veces, todo lo que necesitas para tomar una decisión es lo que tienes enfrente.

Photo by Beth Macdonald on Unsplash

Hay decisiones que no se deben tomar a la ligera, y otras que si uno tarda cinco segundos en decidir lo pensó de más. Lo que tienen muchas veces en común es que la información que necesitas para tomarla te está cacheteando y no la ves. Tomen mi decisión de mudarme a Estados Unidos: a pesar del miedo a salir de mi zona de confort, estaba viviendo como un hombre de 20 años en vez de uno de más de 40. El sueldo que tenía no alcanzaba ni para una pensión. Y lo más importante, la mujer de mi vida ya había llegado a mi vida. De igual manera, a veces comprar un libro nuevo solo necesita las palabras “lo nuevo de Stephen King”. Aplica igual para trabajos, carros, relaciones personales, etc. Ojalá hubiera prestado más atención a las cosas que tenía a mi alrededor en cierto evento de hace unos años atrás, pues jamás habría tomado la decisión que tomé.

Un comentario en “50 lecciones para 50 años: Parte 7

  1. Pingback: 50 lecciones para 50 años: Parte 8 – Mi mente en letras 2.0

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