Me uno al club

Cómo me siento al entrar a redes sociales.

Una de las cosas que no extrañaba de emigrar fue la constante tensión que había en el ámbito político. Y créanme, lo viví de cerca, siendo periodista primero en El Nacional y luego en Últimas Noticias y Sexto Poder. Hasta incluso, siendo jefe de prensa de alguien tan ecuánime como Hiram Gaviria, fue imposible escapar del ocasional ataque tanto por parte del gobierno como de la oposición. Traté en la medida de lo posible de ser imparcial, de tratar de ver las dos caras de la moneda, pero es tanto el daño que el chavismo ha hecho en Venezuela que ser ni-ni ya no es una opción. (Estoy seguro que jamás podría escribir esta lista hoy en día, amén que el séptimo punto ya no aplica.)

Al llegar a Estados Unidos, para mi tristeza, ya empezaban aires parecidos. Trump había cumplido un año en el poder, y las divisiones políticas tenían ya cierto tiempo, desde finales del primer mandato de Barack Obama. Ahora que se acercan las nuevas elecciones, entrar a Twitter y comentar sobre ellas es dolorosa y absurdamente familiar. Y en especial absurdamente en estos tiempos, donde no solo llegamos al punto en que no se puede tener una discusión civilizada sobre política entre contrarios, sino que ya es “o estás conmigo o estás en contra de mí”. Y el presidente que lo dijo primero es ahora considerado un republicano moderado. Quién lo diría.

Siga leyendo

Enemigos de mis enemigos

Atendiendo a una familia mexicana, me preguntaron si, ante los acontecimientos que estaban sucediendo en Venezuela, regresaría a mi país. “Pareciera que ahora sí, con el favor de Dios”, me dijo el padre. Le comenté, repitiendo sin saber las palabras de Manuel García, que volver por supuesto, que tenía a toda mi familia allá, pero regresar no creía. Era la primera vez que lo decía en voz alta.

Y al día siguiente, una pareja inglesa me hizo la pregunta semi incómoda.

–¿Y es verdad que este nuevo joven está siendo apoyado por Estados Unidos?

–Estados Unidos es uno de 40 países que lo apoyan— respondí.

–Sí, pero me explico: ¿es verdad que todo esto es una artimaña de Estados Unidos?

Lea más