El último renglón

No sé si solo lo dicen por ser amables, pero he tenido la suerte de que varios de mis clientes dien que no parezco alguien que está a punto de cumplir 55 años. Hubo una dama que hasta me dijo que parezco de 39. No le digan a mi esposa que le pedí la mano.

A estos piropos a veces le sigue la pregunta, «cuál es tu secreto». Me estoy limitando a decir que actúo como un niño y eso me mantiene joven, más la bendición de ser latino y encima venezolano. O digo que hay que recordar que uno tan solo es tan viejo como uno se sienta. «Así que debo tener 120», agrego. Ambas logran una carcajada decente. Es todo lo que necesito.

La verdad es que aún no me creo que 1971 está a medio siglo y un lustro atrás. No me siento de esa edad, considerando que aún puedo mantenerme en pie lo suficiente, que en efecto mantengo el sentido del humor de un treintañero. Y de hecho no estoy solo, si me refiero a un artículo de 2021 que leí hace poco en Psychology Today, donde muestra que los participantes en cierto estudio consideran su edad subjetiva (qué tan jóvenes se sentían) 7,3% menor a su edad calendario. En aquellos mayores a 60, eso aumentaba a entre 13 y 18%. Es decir, una persona de 60 se sentía aún en sus 40, más o menos. Mientras no se sufra del síndrome de Peter Pan, una edad subjetiva menor se asocia a una mejor salud tanto física como mental, con cosas como una resiliencia mayor, una mayor curiosidad y optimismo, y un mayor significado de la vida.

No lo niego, me sentí en igual medida optimista y preocupado al leer eso. Por un lado, si me siento más joven, quiere decir que en su mayor parte estoy bien de salud, que tengo un buen sistema de apoyo social y puedo aguantar lo que se me venga. Pero por el otro, no niego que hace poco he empezado a sentir el peso de los años (aunque también puede ser, literalmente, mi peso lo que siento). Se me diagnosticó recientemente una artopatía en mi tobillo izquiero que a veces me hace cojear como un pirata. El otro día no podía recordar el nombre de Dave Grohl, a pesar de ser uno de mis músicos favoritos. Y hay días en que me pregunto cuánto más podré seguir en el trabajo en el que estoy, al nivel que se necesita. Además, tengo a la mejor mujer del mundo a mi lado, pero extraño tener amigos con los que me pueda sentar a tomar una cerveza o ir al cine.

Sin embargo, lo que más me ayuda a sentirme bien al llegar a los 55 es ver lo mejor que estoy cuando me comparo siquiera con el pasado cercano. Dejé que el desespero se apoderara de mí en 2024, cuando vi todo derrumbarse, pero me levanté y estoy mucho mejor de lo que he estado en mucho tiempo. Tuve la inmensa bendición de que mis padres y mi hermano pudieran ver lo mucho que he avanzado entre 2019 y 2025 cuando los visité en España el año pasado. Pude al fin abrazar a mis sobrinos. Pude resolver muchas cosas.

Ratificando mis 50 lecciones para 50 años, llego a esta edad siendo yo mismo, y entendiendo que ese hombre que me ve en el espejo tiene derecho a ser feliz y a ser dueño de su destino. Confío en que de aquí a cinco años, cuando salte la barrera de los 50, estaré aún mejor. Y pienso trabajar fuerte para lograrlo.

Así que… Happy birthday to me.

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