50 lecciones para 50 años: Parte 16

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¿Qué es para ustedes un día “bueno”? Quizá es simplemente un día en que de verdad hicieron lo que les diera la gana. O es un día en que dejaron esa lista de deberes limpiecita como un sol. Un día en que leyeron ese libro, vieron esa serie o película. La pasaron en familia. O simplemente sus seres queridos se acostaron a dormir buenos y sanos y ya, eso define un buen día. O al revés: se pararon respirando y ya es un buen día.

Me agrada pensar en los días buenos. Siempre que llego del trabajo, aún más dormida que despierta, Yadi me pregunta cómo me fue en el trabajo. Antes le decía si fue un día bueno en lo personal –no mucha plata, pero me trataron bien– o bueno financiero –MUCHA plata– o malo –ausencia de alguna de las dos cosas–. Ahora que no siento el mismo entusiasmo por el trabajo, un día bueno es uno en que puedo terminar mi guardia de buen humor, consciente de que hice un buen trabajo y me traje una compensación adecuada por ese trabajo. Y como sea, sé que el día será bueno una vez caiga en ese lecho y sienta el abrazo del amor antes de dormir.

Pueden ver otras entradas de esta serie aquí.

20.- Cultiva la espiritualidad.

Photo by Mohamed Nohassi on Unsplash

Mi religiosidad ha caído algo en tiempo reciente. Ya no soy el que activamente busca ir a misa todos los domingos, aunque sí mantengo costumbres como rezar antes de dormir, la Corona de Adviento, etc. Pero jamás perdería el sentimiento espiritual que me da creer en un poder superior, que para mí es Dios, pero para ustedes puede que sea algún otro poder. No digo que pensemos que no tenemos control sobre nuestro destino, que todo está escrito o que haya un Gran Plan para todos nosotros. Lo digo más por el hecho de que entendamos que, querrámoslo o no, hay fuerzas muy superiores a nosotros en este Universo, y nosotros no tenemos ningún control sobre ellas, dado lo infinitésimamente pequeños que somos en comparación. Pero esas fuerzas también nos conectan con todo. Esa misma luna que estamos viendo sobre nosotros está iluminando a un granjero en Afganistán que se detiene a descansar. Los granos de arena que salen del desierto del Sahara ayudan a que se mantenga la selva amazónica. Esas estrellas que vemos arriba son en realidad ventanas a un pasado milenario; quizá sean fantasmas, pues mientras su luz nos está llegando hoy, a lo mejor murieron hace milenios. Hay miles de fenómenos y creaciones en este Universo que no tienen que ser regidos por leyes humanas. Y yo creo en un Dios que la única culpa que tiene de cómo la humanidad ha llegado a este punto es darnos libre albedrío, algo que como especie siempre hemos abusado. La espiritualidad, creo yo, nos hace ver la belleza del mundo en el que estamos, nuestro papel en él y cómo nos conectamos. Para mí es tan importante como estudiar. Y si no me creen a mí, ¿quizá a la mejor conocida como Amy Farrah Fowler sí?

19.- Los hobbies dan vida.

Photo by Carissa Weiser on Unsplash

Yo me siento mal por aquellos que dicen que no tienen tiempo para un hobby. Peor para los que no tienen interés, aunque se le respeta su decisión, pues. Pero no puedo concebir no tener algo que uno haga por el puro placer, sin pensar que tiene que ser más productivo, que lo pueda convertir en trabajo o algo así. Un hobby debe existir para desconectar el cerebro del mundo que nos rodea, y sólo debe ser limitado por el espacio físico que le puedan dedicar, la energía física de la que disponen, y las ganas que le tienen. No dudo que también haya algo de obsesivo compulsivo entre los que tenemos hobbies, y de hecho veo la lista y me río pensando en mi locura. Mis hobbies principales –origami, leer, coleccionar Funkos, en especial los dos últimos– toman una pausa por la primera razón; leer y escribir por la segunda. Acabo de tomar un curso de acuarela que de verdad quiero tomar en serio, y quizá tomar otro para aprender a dibujar mejor (aunque tengo una excelemte profesora en casa… a ver cuánto cobra). Observar aves sería un hobby magnífico para tomarme más en serio, en especial considerando dónde vivo, pero de nuevo, tiempo. Por supuesto que vendrá un curso de fotografía. Quiero también aprender a tocar un instrumento (mis dos guitarras languidecientes y mi armónica oculta me lanzan insultos al escribir esto), y en algún momento consideré aprender a tallar madera, criar peces. Siempre hay algo nuevo que me da curiosidad por aprender y no tiene que ser útil, solo tiene que ser divertido y hermoso. Y aunque el sentido común debe prevalecer, en especial cuando estás compartiendo casa con alguien más, ¿cómo dejar algo que en esencia es lo que me mantiene sano? (Les invito a seguirme por Instagram, si no lo han hecho, para ver mi modelo semanal de origami los domingos.)

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