50 lecciones para 50 años: Parte 21

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“Ser adulto fue el peor sueño que tuve de niño”, leí, palabras más o menos, en algún meme por ahí. De cierta manera es una profunda realidad: cuando niño la única responsabilidad en realidad es el colegio (y aún así, vaya una responsabilidad). Y luego de eso, cada año es una nueva cosa que tenemos que hacer que nos quita tiempo de las cosas que queremos hacer. Es una vida sin duda más relajada.

Eso se une de cierta forma con lo que compartí ayer. No debemos dejar que la nostalgia nos enceguezca ante lo bueno que tenemos hoy, ni siquiera ante lo bonito que haya podido ser ese pasado. Es cierto, vivimos cansados, adoloridos, quisiéramos poder dedicarnos a jugar y a reunirnos con nuestros amigos todos los días. Pero díganme, ¿en serio dejarían atrás la posibilidad de viajar por su cuenta, comprarse lo que quisieran, poder beber… y el sexo?

I didn’t think so.

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