No lo vamos a ver todo en la vida. ¡GENIAL!

Kottke.org es una de esas paradas obligadas en mi ritual de lecturas online en lo que entro al ciberespacio. Es una colección de posts muy breves (en su mayoría), tratando más que nada con artes liberales: muchos enlaces a The New Yorker, pensamiento crítico, liobros, lectira, videos (y también trailers de algunas películas, comentarios sobnre series como The Wire y Mad Men, recomendaciones a otros blogs y jueguitos Flash para perder el tiempo productivamente). Me encanta al más allá, en serio.

Una de sus últimas entradas mostraba este enlace del blog Monkey See del sitio de la Radio Pública Nacional (NPR) de Estados Unidos (un ejemplo de cómo decir un medio público, en serio… es que creo que ni la BBC). El título es “El Triste y Hermoso Hecho de que Nos Vamos a Perder Casi Todo”, por Linda Holmes. ¿La versión corta? No lo vas a ver/leer/probar todo… ¡gracias a Dios!

Yo tengo tres libros que sugieren cosas que son tan vitales que si se te ocurre perdértelas antes de enfrentarte con el Creador, tu vida habrá sido incompleta. Como se supondrán, son 10001 Películas que Ver, 1001 Discos que Escuchar y 1001 Libros que Leer Antes de Morir. Holmes saca la cuenta de cómo sería esta hazaña si te limitas sólo a libros: si tienes 15 años, lees dos libros a la semana y lo mantienes hasta que tengas 80 años, eso quiere decir que para ese momento habrás leído 6.500 libros. Claro, está el pequeño detalle que en esos 65 años, seguirán saliendo libros, así que…

Yo soy así. O al menos lo era antes de volverme adicto a Internet. Yo me leía no dos, sino a veces tres libros a la semana. Cien Años de Soledad me lo bebí en cinco días la primera vez, semana y media la segunda. Bag of Bones de Stephen King, en cuatro días. Pero Don Quijote aún no me lo he leído. El único libro de Mario Vargas Llosa que he digerido ha sido La Fiesta del Chivo. Sólo he leído una novela de Miguel de Unamuno (Niebla) y una sola de Camilo José Cela (La Colmena, por supuesto). No he terminado ni Crimen y Castigo ni La Guerra y La Paz; no he leído nada de John Updike, Franz Kafka, J.D.Salinger, Truman Capote o ninguno de la Generación Beat.

¿Y el cine? Yo me hago llamar de cinéfilo (por algo tengo un blog de cine) pero mis puntos ciegos en ese aspecto son grandes. ¿Expresionismo alemán, tipo Nosferatu o El Gabinete del Doctor Caligari? Nanay. ¿Obras de Luis Buñuel? Nopi. Joder, ¿cine mudo? Ni una. No vi Apocalipsis Ahora sino en agosto, no vi It’s A Wonderful Life sino en diciembre… Y para no aburrirlos mucho, mejor sólo les menciono que, en cuanto a música, el último disco que compré fue Rock N Roll Jesus de Kid Rock… en 2007.

¿Ven a lo que me refiero? Y eso que no he cubierto mi lista de 100 cosas que quiero hacer antes de atravesar las Puertas Doradas. Y la simple realidad que debes afrontar es esta: a menos que te la des de James Franco y quieras hacer dos millones de cosas a la vez, no hay tiempo ni mucho menos fuerza para ver todo el espectro cultural que el universo decide parir en cualquier momento dado. Sencillamente no se detendrá para que te de tiempo de consumirlo. Y eso está bien, dice Holmes.

Es triste, pero también es… grandioso, de verdad. Imagínate si hubieras visto todo lo bueno, o si supieras de todo lo bueno. Imagínate si de verdad adquirieras todas las grabaciones y libros y películas que “deberías ver”. Imagínate si lograras pasar por las listas de todo el mundo, hasta que todo lo que no hayas leído realmente no necesitara leerse. Eso implicaría que todo el valor cultural que el mundo ha logrado producir desde que una gota de masa primordial agarró un violín es tan pequeña e insignificante que un solo ser humano se lo podría tragar en una sola vida. Eso nos haría fracasos, creo yo.

Así, nosotros los cultoadictos tienen dos opciones: o nos amargamos y nos limitamos a las comiquitas de los periódicos o estamos pendientes de consumir lo bueno que viene en nuestra dirección. Tomemos un camino poco transitado; leamos un libro basado sólo en su portada; veamos una película que no nos llama nada la atención. Si quieren guías, compren esos libros que mencioné, busquen las listas de “lo mejor del año/década/historia/última hora” que abundan en línea.

Pero sobre todo, nunca dejen la curiosidad y de tener una mente abierta. ¿Se acuerdan del experimento del violinista? Hay cosas hermosas ocurriendo a nuestro alrededor que nos estamos perdiendo ahora mismo. Escoge lo que te gusta o lo que te llama la atención, y búscalo. No quieras consumirlo todo; sólo estáte alerta en consumir lo bueno.

#Juansecasa

Qué cliché suena eso: “el primer día del resto de mi vida”. Debe haber otra manera de describir que estás en el día más importante de tu existencia. Quizá “el día que descubrí la Fuerza”. “Conquistando la Matrix”. “Iniciando las doce labores”…

No, pensándolo bien, sí, es mejor “el primer día del resto de mi vida”.

Porque, digo, ¿cómo más puedes describir el día en que empiezas a compartirla con otra persona?

Sip, hoy mi amada novia y yo llevamos nuestra relación a un nivel más. Es nuestro matrimonio civil, cortesía de una emisora de radio que nos regaló una boda civil colectiva. lo divertido es que ella envió no menos de 75 mensajes de texto para tratar de ganar, mientras que yo envié cuatro… y fue mi número el que salió en el sorteo de diez. ¡A eso llamo yo una indirecta!

Esta ha sido una relación de casi cinco años que ha pasado por momentos muy duros, así como momentos mágicos. Hemos logrado muchas cosas que yo nunca hubiera pensado posibles, gracias a mucho esfuerzo, mucha paciencia, mucha dedicación y, en muchos casos, mucha suerte. He madurado muchísimo más de lo que he pensado, y estoy seguro que ella lo ha hecho también. Ambos hemos aprendido muchísimo del otro, y nos hemos confrontado a aspectos de nuestra personalidad que nunca habíamos considerado antes.

2011 ha demostrado ser un año importantísimo en mi vida, a sólo cuatro meses de su inicio. Como alguien me dijo una vez, hay una ola de cambios pasando por ella, y simplemente hay que dejarse llevar. Y en esas estoy. Estoy en un trabajo del que al fin me puedo considerar orgulloso, estoy con una mujer que sé que amo con sinceridad –no sólo a pesar de nuestras diferencias, sino gracias a ellas—y sé que seré un buen esposo y ciertamente intentaré serlo mejor cada día.

Gracias, cielo, por darme la oportunidad de crecer, y más si es contigo.

Pues es contigo que he logrado todo mi potencial.

Te amo…

El poder de la música

Me he dado cuenta esta semana, una vez más, que la música tiene un efecto poderosísimo. Sea cual sea la música, y cual sea el sentimiento, es increíble el efecto que la canción correcta puede tener en el momento adecuado.


Mientras que 2010 viene a un merecido y piadoso final –creo que nunca he querido que un año termine más, desde 2000–, empiezo a ver todos los problemas que tuve en el primer trimestre se están resolviendo al fin, poco a poco y con aparente seguridad. El año entrante está lleno de esperanzas, proyectos y planes que son tan importantes que marcarán el resto de mi vida, así de fácil, y ya quiero que estos mugrosos 12 meses terminen de una buena vez para empezar a trabajar en ellos.

Causalmente, en estos días, redescubrí la canción “Rock Star” del grupo canadiense Nickelback, una sarcástica y humorística oda a la vida de las estrellas de rock que casualmente fue el sencillo de rock más vendido de 2007 e, irónicamente, los volvió a convertir en estrellas. Yo había escuchado esta canción por primera vez en el podcast de mi pana Javier Chaurán el año pasado, y ciertamente me había gustado mucho, pero hasta ahí.

Bueno, esta semana, no recuerdo por qué, la recordé nuevamente, y decidí buscar el video. Eso fue el viernes. He visto ese video o escuchado esa canción ahora no menos de cinco veces al día. Puse el coro como repique de mi celular, bajé el video a mi iPod, y ahora tengo el ritual de escucharla antes de empezar la jornada, y una vez antes de irme de la oficina. He descubierto que ahora trabajo mejor, me comunico más fácilmente, me amargo con mucha más dificultad (si es que lo hago) y mis ánimos han estado por las nubes. ¿Qué rayos tiene este video que tanto efecto positivo tiene sobre mí?



Primero, me pareció una idea genial de la gente de Nickelback confiar tanto en su canción que decidieron ni siquiera salir en su propio video. Segundo, hay mucha gente que admiro o me agrada o me cae bien del mundo de la música (Nelly Furtado, Gene Simmons, Ted Nugent, Kid Rock), la televisión (Elisa Dushku, Cindy Taylor, Federico Castelluccio de Los Soprano, los panas de American Chopper) y el deporte (el basquetbolista Grant Hill, el luchador Chuck Ridell, la leyenda del hockey Wayne Gretzky, el corredor de NASCAR Dale Everheardt, Jr.).

Pero tercero y más importante es la gente “de la calle” que escogieron para salir. Son gente estadounidense o inglesa normal y corriente, algunos más excéntricos que otros, pero que se están tripeando el hecho que están en un video que van a ver millones. Hay un obrero metalúrgico, un policía, adolescentes de diversas etnias, un trabajador de la bolsa… Son gente que a lo mejor de verdad sueña con ser estrellas de rock, “vivir en casas de la colina y manejar 15 carros”, o “esconderse en la sala privada con el último diccionario y el quién es quién de hoy en día, que conseguirás cualquier cosa con esa malvada sonrisa, donde todo el mundo tiene un jíbaro en marcado instantáneo”. Pero si no lo consiguen, son gente feliz (o al menos parece serlo). Son gente que se para todos los días a ir a su trabajo, abrazan a sus seres queridos, salen a divertirse, sufren, lloran, viven, traen y corren. Hay días en que están en el suelo, pero se levantan, se sacuden y siguen soñando que son estrellas de rock. ¿Qué mejor ejemplo para seguir?

“Rockstar” se mantendrá mi canción favorita probablemente hasta que termine el año, se mantendrá como favorita de todos los tiempos. Estoy que le mando una carta a Chad Kroeger agradeciéndosela. Pero no ha sido la primera canción que me ha ayudado a salir de una depresión.



Durante mucho tiempo se destacó “Hard Times Come Easy”, de Richie Sambora…

…”Before I Forget” de Slipknot…



…o “Rock & Roll Jesus” de Kid Rock.

El poder de la música, mi pana. Hay que reconocerlo.

(Hace tiempo puse 30 canciones que describen diversos estados de humor y afines en mi Tumblr, si lo quieren revisar.)

¿Qué canciones los ayudan a ustedes a superar un momento difícil?

Cambios rudos

60: La del pato macho

Viendo las imágenes de Haití y ahora Chile, uno tiene que tratar de poner las cosas en perspectiva. A esa gente la vida les cambió para siempre, en especial los de Haití, porque siquiera Chile tiene un grado mayor de civilización. Esa gente sí tiene que lidiar con empezar todo de nuevo, en algunos casos de menos cero, porque no sólo no tienen nada, sino que deben (¡mundo, perdónenle la deuda a Haití!).

Empiezo con estas palabras un post sumamente personal porque ayuda a poner las incomodidades (pues no son tragedias) en perspectiva. Uno no puede hundirse en su propia mierda cuando en realidad con pararte y bañarte tienes, cuando hay gente que ni siquiera se puede parar de lo débil que está. Pero en nuestro pequeño mundo personal, hay momentos en que tienes tu propio terremoto. Y bueno, hay que buscar recoger los pedacitos para empezar la reconstrucción.

Estos no han sido días fáciles. Lo que primero les puedo contar es que me mudé de la casa de mis padres. 38 años dependiendo de ellos de una forma u otra, y bueno, ahora ando en casa de una tía. Mi madrina. Dios la guarde, ella es tan maternal como mi madre, y ha hecho lo posible para hacerme sentir tan en casa como en casa —pero no es fácil. Me tengo que levantar más temprano, tengo menos espacio, pero bueno, lo hice con gusto y voluntariamente para ayudar a la familia. Además, todos tenemos que volar solos en algún momento, ¿no?

Luego, les menciono de pasada, están los rollos en el trabajo. No puedo dar muchos detalles, porque demasiada gente de ahí lee esto, pero digamos que… bueno. Bueno no.

Por último, lo que me ha pegado más es precisamente no puedo dar demasiados detalles aquí. Digámoslo así: me equivoqué. Y feo. Tropecé mal. No sé cómo salí ileso. Pero sólo puedo pedir a Dios que el perdón que sé que no merezco llegue algún día de manera completa. Que las cosas se termine de arreglar, que todo se supere, que el Sol salga para todos.

Hay que pensar en Haití y Chile, sí. Pero es muy difícil ignorar los tremores del país personal que es Jaycer. Ojalá los procesos humanitarios de reconstrucción hagan un buen trabajo. Y me refiero a los tres países.

Tus poderes de Lolita no tienen efecto sobre mí. ¡VÍSTETE!

Una compañera de trabajo me mostró sus consabidas fotoimagen-lolita-version-animes de un largo  fin de semana en Facebook. Muy rutinarias, hasta que se para en una cuyo sujeto –su pose, la poca ropa– me llama la atención. Pareciera que no fui el único que ha tenido dicha reacción cuando ve la fulana fotico (que ya tenía cinco comentarios), pues a los cinco segundos me llega la explicación.

“Esa es la prima de una de las que estaba con nosotros”, cuenta la compañera. “Bella, ¿no?”

No pude negarlo.

“¡Tiene 16 años!”

Lo niego rotundamente. Y soy sincero. De hecho, me siento hasta avergonzado. Del tiro me retiré de la oficina.

(Sí, es en serio. Hay un límite.)

El hecho me recordó algo que viví cuando era profesor de inglés, hace unos cinco años. Los sábados en la mañana le daba clases a dos hermanitas, una de 17 y otra de 14. Ambas –la mayor en particular—estaban aparentemente decididas a un día venir en traje de baño, pues siempre traían un escote, una blusa corta, una minifalda, o cualquier combinación de las tres. Y no eran feas, las condenadas, además de buenas estudiantes y hasta simpáticas. No tengo que decirles el efecto que causaban entre la población masculina del instituto.

Y en esa misma época, había una niña también de 17 años que se vestía de forma parecida, fumaba y tenía unos dibujos muy… ejem… explícitos en su celular. No me consta, pero se rumoraba que tuvo “algo” –breve, pero no es el punto—con uno de los profesores. Uno contemporáneo conmigo.

Sé que sueno como un puritano que ciertamente no soy –sí, yo también me he buceado niñas a duras penas mayores de edad en mi vida—, pero este fenómeno de las nuevas Lolitas es una de las razones por las que tengo tanto pánico de ser padre de niñas. Cierto, una niña puede ser una de las cosas más dulces de este mundo, pero esa niña se convertirá en una adolescente que no se ve para nada como las niñas a mi edad. Quiere decir pendientes de chamos, los piercing en el ombligo (que parecen estar pasando de moda, sin embargo) y mostrar más y más piel.

Y eso no es todo: ahora sé de niñas de 14 años que le piden a sus padres operarse los senos. Menos insólito que eso son padres que de verdad lo aceptan, coño. Ya no bastan pushups ni nada de eso, no; la carajita quiere ser tetona desde ya. Esta es la misma que llegará a la playa con un diminuto hilo dental, y consideremos cómo va evolucionando dicha prenda, además esperando que sólo atraigan a los “chicos lindos” y no a “los babosos”. Sí, Luis.

Ese creo que es parte del problema. La revolución sexual está aquí; las series están mostrando más piel que nunca, hay trajes de baño por doquier en cada publicidad, e incluso las llamadas “series juveniles” se están volviendo un tanto adultas. Ejemplo: la nueva de Venevisión, Qué Clase de Amor, donde oí un parlamento que aún me deja loco (la´stima que no conseguí el video): “Tendré camisa azul, pero yo también soy mujer”. WHAT?! Procedamos a ver que hay muchas niñas en trajebaño aquí, y muchos chamos jugando básquet sin camisa, y bueno… hormonas alborotadas, gracias.

Insisto, yo no soy ningún puritano. Pero ante ese bombardeo, los chamos están queriendo experimentar el sexo cada vez más libremente y cada vez más temprano. Y bueno… lamento decirlo, pero el mundo ajetreado de hoy en día está dejando a cada vez más padres delegar algunas funciones esenciales en la televisión. Desconozco si la liberación sexual de algunas chamas sea tanta como para acercarse a su papá y preguntarle sobre sexo. Y si dicho papá podrá tolerarlo.

Podemos sentarnos a discutir además todo lo que quieran sobre valores, moral y demás, y sobre presión de pares y todo; después de todo, es bien difícil para una niña que ve no sólo a tronco de mamis en la televisión y en las revistas, sino en la vida real, muchas veces sus amigas, conseguir novio y tener toda la atención que ellas desean sólo por mostrar barriguita o manque sea el principio de un escote. A menos que se le haya desarrollado una buena autoestima, la niña (y a veces el chamo) va a ver qué están haciendo sus pares para atraer la atención del sexo opuesto y va a querer hacer lo mismo.

Y Facebook empieza a contribuir. No está llegando a los extremos de hi5, eso sí. Yo siempre he dicho que hi5 es el sitio donde los chamos buscan con quién tirar, mientras Facebook es donde buscan verdaderas amistades, novi@s o bueno, con quien tirar. Una búsqueda de fotos de mujeres entre 17 y 21 años dará un porcentaje muy grande de fotos de perfil no sólo en la playa, sino que parecieran sacadas de –cédula volando—El Diario en la Playa. Facebook aún tiene un poquito de esa imagen inocente, pero considerando algunos grupos que empiezan a aparecer por ahí eso como que no va a durar mucho más. Y muchas veces, aún no se toma la precaución de hacer los perfiles abiertos sólo para las amistades.

Todo esto hace que el prospecto de tener una hija, mientras no sea algo que rechace, sí sea algo que me llena de profundo terror. Si además consideramos que si Dios quiere, la madre de mi hija le va a heredar su belleza física (que es mucha) y su coquetería (que me encanta), se darán cuenta que sí, estoy contando los pollos mucho antes de que nazcan (coño, la gallina ni ha sido pisada por el gallo aún), pero no me deberían faltar motivos para preocuparme.

Todo, todo absolutamente todo, se remedia con una buena educación y una comunicación abierta y sincera. Y ese al final es mi gran consuelo. Parte de mi deseo de tener hijos es porque quiero pensar que tengo la habilidad de transmitir conocimientos y poder conversar con gente menor que yo. Además, considero que tuve un extraordinario ejemplo en mis padres (aunque claro, ellos no tuvieron hijas).

De modo que, como siempre digo, que sea lo que Dios quiera. Sólo espero que cuando me toque pasar por el momento en que se estén buceando a mi hija descaradamente, tenga o la calma para afrontarlo civilizadamente…

…o la habilidad para crear urticaria a distancia.

Lo BUENO que nos ha dejado este gobierno

Espero que los opositores radicales que sé leen mi blog no hayan inmediatamente eliminado mi feed de sus lectores. Y espero que los chavistas que me han visitado no piensen que finalmente vi la luz. No, mi gente, sigo siendo tan opositor como siempre he sido. No estoy de acuerdo con mucho de lo que el gobierno de Hugo Chávez está haciendo con mi país, menos con los anuncios que he escuchado esta semana.

Pero que nadie se caiga a coba: Venezuela no se ha merecido la gran mayoría de sus gobiernos, al menos en el tiempo que yo tengo memoria. (Vamos a tratar de ignorar ese dicho que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.) A pesar de eso, cada gobierno nos ha dejado algo bueno, algo que debemos tratar de rescatar para asegurarnos de no retroceder jamás a lo que éramos antes.

Quiero limitarme aquí a lo que yo he percibido y no a medidores económicos o sociológicos de los que no puedo presumir conocer ya que no soy ningún experto en ello. Tampoco pretendo hacerle propaganda a lo que considero populismo o insuficiente, pues ya dije, no apoyo este gobierno. Pero tampoco soy el opositor miserable que sencillamente cree que todo lo que hace este gobierno es malo, sólo porque sí. Negar que ha hecho cosas buenas para todo el país es algo que muchísimos políticos de oposición deben tomar en cuenta para hacer una opción contraria en 2012, o sino tendremos al mismo Presidente por mucho, mucho tiempo.

  • Hemos hecho un esfuerzo por entender la política. Cada elección, cada decreto, cada movida de mata y sí, lamentablemente cada cadena nos recuerda que la política se ha metido en nuestra vida como nunca antes. Queramos o no, tenemos que entender cómo se mueve la política al más bajo nivel, y hay más maneras disponibles de participar que en cualquier otro gobierno. Lo malo es que la mayoría de la gente prefiere evitar inmiscuirse en la política por lo negativo que se le adosa, lo que hace que las mismas mañas que se han venido arrastrando desde hace tanto tiempo se repitan ad nauseum. Gracias a Dios por los movimientos estudiantiles de uno y otro lado…
  • La Historia vuelve a ser interesante. ¿Ezequiel Zamora? ¿Maisanta? ¿La Guerra Federal? ¿Eran estos nombres que usted conocía sin problema antes de 1998? Bien por usted. Aún nos falta mucho –aún nos quedamos ponchados con la gran mayoría de preguntas sobre guerras, fechas, próceres y demás—pero los libros de Manuel Caballero, Elías Pino Iturrieta, Rafael Arráiz Lucca e Inés Quintero compiten con best-sellers internacionales. La gente está mirando hacia atrás, ya sea para finalmente entender el presente, para desmentir lo que oyen en los anuncios oficiales o por auténtica curiosidad. Y eso es sano, por aquello de “aquellos que no entienden la Historia están condenados a repetirla”.
  • Apreciamos más lo nuestro. En muchos casos, ha sido por obligación, ya sea porque la Ley Resorte ha hecho crecer la presencia de música venezolana en la radio y talento propio en televisión, o porque por las restricciones de control de cambio nos ha obligado a hacer más turismo nacional. Pero lo que descubrimos o redescubrimos fue, en muchos casos, hermoso. Huáscar Barradas se convirtió en un nombre común, la Onda Nueva volvió a sonar justo en el ocaso de la vida del maestro Aldemaro, y muchos comenzaron a saber que Venezuela era mucho más que Margarita, Puerto la Cruz, Mérida y las grandes ciudades. Claro, con ello también apareció el neofolklore, que ha fallado en más de una ocasión (favor evitar escuchar la versión de “Ladrón de tu Amor” de Gualberto Ibarreto hecha por La Puta Eléctrica), nos ha dejado sentimientos mezclados (aún no sé cómo sentirme respecto a Rafael “El pollo” Brito) o en efecto ha sido brillante (gracias a este disco, una generación entera volvió a escuchar a Simón Díaz), además de cosas muchísimo más graves.
  • Más atención al periodismo. Ahora, esto admito que no queda claro si es bueno sólo para los periodistas en sí, o para el público. Y considerando que yo soy parte del gremio, es difícil decir que he sido beneficiado. Ciertamente, algunos periodistas (a veces los medios enteros) asumieron el papel que los políticos de oposición no estaban ejerciendo, y muchos los pagaron caro, bien sea con su vida (en el caso de Jorge Tortoza), el exilio (Patricia Poleo) o la pérdida de credibilidad (no pienso pisarle la manguera a un compañer@ bomber@). Pero eso ha convertido al público en una masa mucho más crítica, a la hora de escuchar noticias. Lo ideal es consultar varios medios y determinar el origen de una noticia para determinar qué fue lo que realmente pasó, pero la cantidad de gente que sigue un medio ciegamente no se va a mantener así toda la vida.
  • El mundo es un misterio un poco menor. Entre los rollos con el gobierno de George W. Bush, las alianzas con los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, por supuesto, Cuba, la relación amor/odio con Colombia, el drama camino al Consejo de Seguridad en la ONU en 2006, los guiños que a veces salen para las FARC (que casi nos cuesta caro a todos)… Pareciera que al fin entendemos que Venezuela no es una isla en este mundo, y de manera parecida con los historiadores, ahora también los internacionalistas tienen su momento de brillo, como Julio César Pineda, Fernando Gerbasi, Elsa Cardozo, Maruja Tarre y tantos otros. El hecho que hayamos estado en medio de una de las elecciones estadounidenses más importantes contribuyó a tratar de entender este mundo y nuestro papel en él un poquito más.
  • Tenemos un poco más de conciencia social. Nos falta mucho, pero tenemos diez años en que las necesidades de los pobres están mucho más presentes en nuestra vida. Más que nada, comenzamos a comprender que durante demasiados años, las clases más desvalidas de nuestro país no han visto sus peticiones cumplidas por los gobiernos, y aún suponiendo que éste no lo ha hecho por completo, ciertamente tienen un mandatario que les habla de tú a tú. Llámense medidas populistas, limosnas o manipulaciones, pero las misiones funcionan en un nivel básico, pues les está dando la atención que habían recibido de manera deficiente (por decir lo menos) en el pasado. (Y no estoy debatiendo si proveen el mejor servicio o no; simplemente, que lo proveen.) Adicionalmente, la Ley de Servicio Comunitario del Estudiante de Educación Superior ha sido considerada una de las pocas leyes que trae un auténtico beneficio a todos los involucrados pues acerca a las generaciones futuras a las necesidades de los más pobres de su ciudad, lo que podría convertirse en profesionales más socialmente conscientes en un futuro. Por supuesto, esto nos trae a la figura eterna de “papá estado” que yo tanto he criticado, pero eso es algo para otro día.
  • Los radicales: una especie en extinción. En mi familia hay un miembro que debe haber en TODA familia. Es el que te llama a decirte “ya va a caer”, o “de esta la ganamos”, o “nos hicieron trampa”. Que está convencida que Chávez está en el poder a punta de trampa y terror. Que por él no debe votar ni su familia. Otro, a pesar de todo el trabajo que ha pasado, no puede creer que no haya más miembros de la familia apoyándolo. Pero aún así, cuando este familiar chavista fue agredido por una oposicionista tan radical como él, los más moderados salieron a defenderlo. Lo mismo se puede decir del resto del país, en especial después de lo que se vivió el 11 de abril de 2002, el año donde todos los radicales estaban de frente. Ahí vimos la consecuencia de tanto radicalismo. Ver las cosas en blanco y negro no nos han dado resultado; afortunadamente, los que queremos ver los matices de gris estamos empezando a hacernos escuchar.
  • En esencia, somos democráticos. Métanselo en la cabeza: Chávez no es un dictador. Fidel Castro es un dictador; Robert Mugabe es un dictador; Aleksandr Lukashenko es un dictador, en mi opinión particular; pero Hugo Chávez Frías no. Chávez lo que sería, según Teodoro Petkoff, es un autócrata, alguien que concentra todo el poder en sus manos, pues considera que él y sólo él puede dirigir una nación. Y gústenle o no, el hombre ha ganado casi todas las elecciones a las que se ha presentado. Y con una sola excepción, los venezolanos han acudido a votar. Eso, que parece tan simple, conlleva una gran verdad: nosotros no queremos vivir algo ni parecido a los que teníamos en 1958, cuando sí había un dictador en el poder, cuando la gente no podía alzar la voz en contra del gobierno sin que fuera muerto enseguida. Cierto, aquí se alza uno en contra del gobierno y enseguida es agredido verbalmente, pero aún se puede hablar. No me digan que no, por favor.

Si hay algo más de lo que me he olvidado, favor dejarlo en los comentarios. Pero quisiera contribuir un poco a que se dejen las posiciones inamovibles, que se vea que aún en un país tan polarizado hay lugar para poder ver lo bueno del contrario, y que no hay necesidad de llamarlo “enemigo” por eso. Quiero oir sus opiniones, que me digan que estoy loco, que sí, que es así como se debe pensar, lo que sea. Pero por Dios, hablemos.

Un poquito de esperanza

En 2006, Chávez derrotó a Manuel Rosales en proporción 60-40. Muy parecido a lo que resultó este domingo pasado. En ese entonces, la depresión era grande. Una amiga a quien le agradezco infinitamente este gesto me pasó este escrito de un amigo suyo reflexionando sobre esa derrota. Creo que aplica bien ahora también. Quisiera compartir ese análisis ahora con todos ustedes. Adapto las cifras a lo de ayer, y le pasé algo de edición por cuestiones de tamaño y realidad, pero de resto, aquí está todo igualmente. No sé si sirva de consuelo para ustedes, pero que sea esto mi pequeña contribución para recordar que nunca —NUNCA— debe dejar de trabajarse por un futuro mejor, no importa las adversidades.

Mis Queridos:

Anoche el Pueblo habló. La Venezuela que estableció la mayoría de votos ayer Domingo es la Venezuela que tenemos, la que en cierta forma heredamos. Ya es hora de aceptarlo. Es nuestra realidad. Sin duda cada Pueblo tiene el Gobernante que se merece. Quizás lo que más nos molesta es que hay dos países y lamentablemente Chávez quiere uno solo. 54% de los venezolanos se merecen a Chávez.

Eso tiene una explicación. 54% de los venezolanos son Tradicionales y 46% son Modernos. Esta segmentación está claramente tipificada en el libro Detrás de la Pobreza de Luis Pedro España y otros excelentes autores. Les recomiendo de corazón que compren y lean este libro. Creo que es la mejor forma de entender la Venezuela de hoy y de los próximos años. Es una obra maestra.

Los Tradicionales en general se resisten a la modernidad y consideran que no tienen control sobre su realidad y su destino. Piensan que las oportunidades llegan y no se buscan, dependen de la suerte y del azar. También sienten que para lograr algo se necesita la ayuda de alguien. Tienen muy poca educación formal, la mayoría no han terminado bachillerato. Para ellos al tutoría del Estado es fundamental para cambiar su situación. Para ellos Chávez es el Estado y lo ven como a un padre que impone disciplina con autoritarismo.

Según el estudio Detrás de la Pobreza, ellos son el 60%. Los Modernos reconocen que hay un control personal sobre su destino y su futuro. Son confiados en si mismos y en los demás como individuos. Confían parcialmente en las Instituciones y eso los hace desarraigados, con una orientación claramente individualista. El Modernismo es consecuencia de un proceso de crianza en familia, socialización y educación. El modernismo se afianza en la interacción del individuo con ambientes colectivos como el laboral y el público. Los Modernos aprenden a competir y aceptan sus consecuencias. Han aprendido a ganar y a perder. Según el estudio Detrás de la Pobreza somos el 40%.

Para nosotros los Modernos es muy difícil aceptar lo que pasó anoche. Por eso los invito a entender que Chávez gobierna para los Tradicionales y desprecia a los Modernos. Todo lo hace para los Tradicionales. Sin embargo, esos mismos tradicionales rechazan a Cuba y al Comunismo en un 90%.

Pienso que Chávez atrae a los Tradicionales despreciando a los Modernos y por eso nos ataca constantemente. A los Modernos no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer y mucho menos viniendo del Estado. Eso nos molesta y nos hace reaccionar emotivamente en vez de racionalmente. Chávez mantiene a los Modernos a raya atemorizándolos con conceptos como comunismo, adoctrinamiento, guerra, violencia, restricción de libertades etc. Y a los Modernos nos encanta comer casquillo con esos conceptos porque los rechazamos profundamente. Eso nos hace reaccionar exagerada y emotivamente. Ese es el poder que Chávez tiene sobre nosotros y lo usa a diario. No aprendemos… Nos tiene aterrorizados sicológicamente. Eso nos hace erráticos e irracionales.

Les propongo que seamos más racionales y menos emotivos para enfrentar lo que viene. Por más que Chávez quiera que haya un sólo País los Modernos seguirán existiendo y serán la clase Productiva de Venezuela. Ese es nuestro poder: el trabajo, la empresa, la familia, la educación. Una vez que Chávez les de a probar a los Tradicionales alguno de estos ingredientes, se volverán Modernos y dejarán de apoyarlo.

Personalmente creo que no vamos al comunismo, que no van a adoctrinar a nuestros hijos, que no nos quitarán la propiedad privada ni la libertad de expresión. Sin duda habrán ataques quirúrgicos a ciertos grupos empresariales y políticos porque son inconvenientes para el régimen. Pero aparte de eso pienso que viene más de lo mismo…. ¡Pura paja, ineficiencia, incapacidad, corruptela, incoherencia y estupidez!

¡El gran problema de Chávez es que tiene un gran rancho en la cabeza! Es un hombre brillante, pero lamentablemente es mediocre y acomplejado. Esa es su gran debilidad. Puro sudor y Peo como dicen los gochos. Un fenómeno electoral y político que no sabe gobernar ni gerenciar. Esa es su desgracia. ¡De los tradicionales es el más Tradicional de todos! Por eso se rodea de tanta mediocridad e incompetencia. ¡El Modernismo lo aterra!

Eso sí, ahora más que nunca tenemos que hacer Responsabilidad Social para ayudar de muchas más formas a los Tradicionales, para inyectarles Modernidad. No descuidemos eso… Se lo debemos a Venezuela.

Aceptemos nuestra realidad, seamos ahora más racionales y no aceptemos más distracciones de Chávez… ¡El no las merece!

Seamos ahora la mayor de las minorías. La del trabajo silente pero muy efectivo. La del bajo perfil pero de alto calibre. Vamos a defender nuestros territorios y espacios y vamos a crear nuevos. Vamos a evangelizar la Modernidad para transformar a Venezuela.

Sé que estamos tristes, pero la vida debe seguir. Ahora estemos con nuestra familia, y trabajemos por nuestro país. (Este pedacito es de Juan Carlo.)

Carpe Diem

César

Hello world! ¡Bienvenida!

Hace una hora que esperaba. Su comadre y yo chateábamos por Gtalk. Y algo muy divertido sucedió: a las 2:06 de la tarde, ambos celulares recibieron un mismo mensaje. Y sin darnos cuenta, ambos nos enviamos las mismas dos palabras:

Ya nacioooooo!!!

Sip. Realmente nos llegó un tiempo tarde, obviamente, pues nació a la 1:49, pero qué importa. Llegó esta nueva personita a mi vida por vía de un querido amigo que me dio el honor de nombrarme su padrino. Espero que Dios me de la sabiduría para ayudar a guiarla a ser una persona de bien, y que me ayude a educarla una buena cristiana.

Me aterra el hecho de tener esa responsabilidad, pero bueno, lo veré como preparación a mis propios hijos.

Así que… bienvenida al mundo, María Gabriela Torres Prato. Trataremos de que su estadía sea lo más placentera posible. 🙂

Desde el punto de vista de los hombres

¿Saben cómo hay tantas listas así como “El manifiesto femenino/masculino” o “Cosas que las mujeres quisieran que los hombres hicieran más”? Pues ahora le toca a nosotros, ese raro grupo de hombres que tiene (silencio horrorizado) sentimientos. Encontré esta lista en Internet sobre el punto de vista del “hombre moderno” sobre ciertas situaciones, y aquí la publico con algunas adaptaciones. Espero que toda mujer que he conocido, conoceré y en especial la que comparte mi vida amorosa en este momento la lea.

  • No nos importa si hablas con otros tipos.
  • No nos importa que seas amiga de otros tipos.
  • Pero si estás sentada al lado de nosotros, y un tipo equis entra y brincas y lo lanzas al piso… bueno, sí, eso pica. No, mentira; arrecha.
  • Y es peor si para rematar ahí se quedan diez minutos hablando con él sin asimilar el hecho de que todavía estamos ahí.
  • No hay rollo si un tipo te llama, pero a las 2 de la mañana es como motivo para preocuparse.
  • Nada es lo bastante importante (a menos que sea una emergencia) que no pueda esperar hasta el día siguiente. Digo, ¿cómo reaccionarían ustedes si fuera al revés?
  • Si decimos que están: bonita, bella, hermosa, linda o algo que sólo puede ser descrito con un “Dioooossss”, lo decimos en serio, coño.
  • No nos digan que no es cierto. Dejaremos de tratar de convencerte.
  • Una de las cosas más sensuales de una mujer es su CONFIANZA EN SÍ MISMA (que no es lo mismo que narcisismo).
  • No se molesten cuando les abrimos la puerta (sí, hay mujeres que aún se molestan con esto).
  • Aprovechen que, o estamos de ese humor, o somos esa clase de hombre.
  • ¡Dejen que paguemos por ustedes! No se sientan “mal” por eso, no les de pena. Nos encanta hacerlo. A veces hasta creemos que lo es esperado. Si insisten en “compartir” o “un día tú, un día yo”, discutan con raciocinio, no se molesten o le formen un peo al pobre tipo por ser un caballero. Si no, simplemente sonrían y digan “gracias”.
  • Besito cuando nadie nos ve.
  • Si hay besito cuando saben que nos están viendo, estaremos más impresionados.
  • No tienen que vestirse de gala cuando van a salir con nosotros (aunque lo agradecemos mucho).
  • Si vamos a salir con ustedes para empezar, no TIENEN que ponerte la falda más corta, el pantalón más apretado, la blusa más corta/escotada o todo el maquillaje que cargas encima.
    Nos gustan ustedes por quiénes son, no qué son. (Ejemplo: tú me gustas y te quiero por ser María Antonieta Ortega, no por lo buena que estás.)
  • Por lo general, yo soy de la opinión que una mujer está en su punto más hermoso cuando está lo más natural posible (no está limitado, aunque ciertamente incluye, escasez de ropa).
  • No se tomen todo lo que decimos en serio.
  • El sarcasmo es algo hermoso. Ve la belleza en él. No se molesten con facilidad.
  • Dejen de usar Cosmopolitan, Vanidades y otras como la Biblia.
  • No nos importa tanto que nos digan qué BE-llo es o qué BUEEENO está Juan Carlos García, Isnardo Bravo, Colin Farrell, Brad Pitt, etc., pero cuando es algo persistente, una de dos: o nos vamos a picar (¿para eso no están las amigas?) o ya no tienen moral para reclamarnos cuando admiremos la belleza de Alba Roversi, Patricia Fuenmayor, o cualquiera de las Chicas Polar.
  • PUNTO IMPORTANTÍSIMO: Mujeres, si un tipo no las está tratando bien, no esperen a que el tipo cambie. Destierren a esa desgracia para el gremio a la Tierra de los Machos Vernáculos y encuentren a alguien que las traten con respeto.
  • Alguien que les respete su moral.
  • Alguien que las haga sonreír cuando estén mal.
  • Alguien que las querrá aún cuando cometen errores.
  • Alguien que las amará, no importa lo mal que lo hagan sentir, o lo que hagan (pero no abusen, o las desterradas serán ustedes.)
  • Alguien que dejará de hacer lo que están haciendo sólo para mirarlas a la cara, decir “Te amo”, y sentirlo.
  • Creo que los tipos buenos (sí, existen) se merecen una oportunidad.

PARA LOS MENOS EXPERIMENTADOS

Agarrando manos

  • Chicas: Si quieren agarrarle la mano, tóquenla con cuidado un par de veces.
  • Chicos: Agárrenla si sucede más de una vez. O simplemente si están caminando.

“Acurrucamiento”

  • Chicas: Cuando quieran acurrucarse, digan que tienen frío.
  • Chicos: Que sea automático el acercamiento. U observen en el momento que hace un gesto de frío.

En el cine

  • Chicas: Durante un película, si les pasa el brazo por los hombros, recuesten su cabeza del suyo.
  • Chicos: Levántenle la cara y denle un beso.

Amor a cada uno

  • Chicos: Cuando les digan “Te amo”, al menos la primera vez, por amor a Cristo, nada de “Yo también”, “Sí, yo sé” o afines. Mírenla a los ojos, denle un piquito, y díganle “Yo también TE AMO” — y díganlo en serio.

“Acostados bajo las estrellas”
(léase: acostados en la playa, acostados en la cama, acostados en un chinchorro, o acostados en el sofá viendo TV)

  • Chicas: apóyense en su pecho y oigan su corazón latir.
  • Chicos: susúrrenle en el oído y entrelacen su mano con la suya.

A todos los hombres que van a burlarse de esto, piensen en si están en cuándo fue la última vez que hicieron algo romántico por su pareja. Y a las mujeres que no se creen que haya hombres que piensen así todavía, sí existen, pero a mí no me busquen para demostrarlo. Ocupado.

Mi amada mortalidad

La muerte del actor Heath Ledger la semana pasada me pegó como si fuera un amigo personal mío. Más allá de lo que se puede leer entre líneas, por aquello de la identificación con un actor talentoso por sus papeles, por su personalidad en algunas entrevistas, etc., la muerte llegó en un momento en que me toca enfrentar el hecho de que, aunque tengo la mentalidad de un camo de veinitantos, no estoy precisamente echando para atrás el reloj. Suena como drástico, sobre todo considerando el hecho de que el actor murió con algo relacionado a drogas –legales o no– pero la coincidencia está allí.

El mismo día que Ledger era pronunciado muerto, me pesé y medí en una de esas super pesas que hay en ciertas farmacias. Estoy pesando unos 95 kilos, con 1,82 m. de altura, lo que de acuerdo al común conocimiento médico quiere decir que etsoy unos doce o quince kilos por encima de lo que debería ser mi peso normal. Lod ivertido es también esto: no fue una prueba hecha por un doctor, pero descubrí que mi presión sanguínea está en 14/8 — y lo normal debería ser 12/6, o algo así. Cualquier otro no le pararía, pero cuando tienes 36 años y un historial de hipertensión en tu familia (padre, madre, abuelos maternos, abuelos paternos, tíos, etc.), es momento de oír las alarmas que suenan en tu cabeza y enterarse que esto no es un ensayo.

Eso sí, gracias a Dios no he tenido lo que se podrían llamar problemas de salud anteriores; tampoco puedo ser llamado obeso, sólo tengo sobrepeso. Claro, no puedo decir eso con autoridad porque nunca he visitado a un médico distinto a un odontólogo en toda mi vida. Mi primera visita a un cardiólogo será este viernes. No les puedo decir la emoción que me produce. Más que nada porque me da pena decirles qué emoción me produce.

Obviamente, una persona más paranoica estaría un tanto deprimido a este punto. Creo que es el equivalente de un empedernido mujeriego cuando se enfrenta al hecho de que pronto se va a casar, y que para colmos lo va a hacer voluntariamente. “¡Voy a perder mi libertad! ¡Mi vida ha terminado! ¿Por qué no me castran de una vez y se acabó?”

No he llegado al punto de la depresión, pero sí entiendo que esto significa que muchas cosas que me encantan estarán eventualmente en la lista de prohibidos. Peperoni, comida china, hamburguesas de puestos, todo eso dirá chau-chau. Ciertos dulces y postres, gracias por venir. Y a eso hayq ue añadirle el diario consumo de las pastillas para controlar la hipertensión.

Claro, mucha gente a este punto me dirá que considere la alternativa. Y les digo, por supuesto que lo he hecho. Honestamente, cuando considero escoger entre comerme yo solo una enorme pizza con extra de queso y peperoni y estar enchufado a una máquina porque el corazón decidió salirse de mi pecho y golpearme con un tubo, digamos que no tengo que pensarlo mucho. Digo, yo quiero llegar al menos a los setenta años como se ve Sean Connery, o al menos entero.

Pero claro, es mejor que lo empeice a hacer ahora, que aún me veo y actúo como un tipo joven. Y además, estemos claros, estoy aún joven para estar pensando en mi muerte. Si los mismos Morgan Freeman y Jack Nicholson no lo hacen –tipos que ya sobrepasaron los setenta y, en el caso de Nocholson, han bebido, fumado y (ejem) “amado” hasta el cansancio– ¿por qué he de hacerlo yo? Estoy en un punto de mi vida en que, aunque estoy bastante contento con muchas cosas, estoy aún lejos de estar satisfecho con lo que tengo. Hay aún mucho trabajo por hacer: independencia económica verdadera, vivir solo, casarme, hijos. Pero como dije antes, esto prende alarmas en mi cabeza que ya no puedo igmorar más. Ha llegado el momento de dos cosas: cuidarse… y ponerse a trabajar.