Mis pasiones (II): La música

Es como obvio, ¿no? Digo, ¿a quién no le gusta la música? ¿Quién quiere estar permanentemente en silencio (más allá de lo que diga Alfredo Escalante)? La música es algo que nos rodea en todo lo que hacemos, ya sea porque la ponemos, porque la escuchamos o porque la recordamos. Y si no hay música, hay ritmo, que es el previo a la música.

Para mí, música es como un escape, un cálido hogar a donde escaparme para olvidar el caos que me rodea. O el pana que me ayuda a lograr lo que quiero con la pareja, si saben a qué me refiero. O la dosis de adrenalina que necesito cuando no hay otra forma de descargar una arrechera. De cualquier forma, amo la música; es una amante que no falla, y sabe cómo actuar en cada ocasión.

Escoger cinco temas que realmente me gusten es poco más que imposible, pues han habido demasiados temas que significan demasiadas cosas en mi vida, o que sencillamente me gustan porque sí. Así que les pondré algunos videos y algunas tonadas que son particularmente significativas para mí. Gracias a Dios por YouTube…

5.- Concierto de Brandenburgo No. 3: i-Allegro Moderato. Johann Sebastian Bach. Interpretado pro la Orquesta Barroca de Freiburg, Austria. Los que me conocen de antes están ahorita quizá impactados. ¿De cuándo acá yo oigo música clásica? ¡¿Y me sé nombres?! Pues sí. Esta es la música que me ayuda a concentrarme, y es la que prefiero para relajarme. ¿O creen que voy a lanzarme Shadows Fall un domingo en la mañana para desayunar?

Los Conciertos de Brandenburgo son seis piezas distintas compuestas por Bach a partir de 1721, por encargo del joven margrave (marqués) Christopher Ludwig de Brandenburgo, pero no trascendieron pues el joven no parecía tener músicos que lo interpretaran. Cuando Ludwig murió en 1734, sus manuscritos fueron vendidos por el equivalente a US$22 y finalmente interpretados como era debido a principios del siglo XIX. Cualquiera de los conciertos es muy hermoso; escog{i el número tres por azar.

4.- Mo’ Better Blues. Terence Blanchard y Branford Marsalis. ¿Otra sorpresa? Quizá. Para momentos de relax o romance, a mí me encanta el jazz. Hay algo inherentemente sexy en una buena interpretación; el saxofón es uno de tres instrumentos que mucho me frustra no haber aprendido. Esta es una de mis canciones favoritas del género (del que admito no conocer mucho). El clip es de una película de Spike Lee del mismo nombre, con Denzel Washington y Wesley Snipes haciendo de músicos de jazz en conflictos personales. Por mucho talento que tengan ambos, no están realmente tocando; el saxofón es tocado por Branford marsalis, y la trompeta por Terrence Blanchard. Disfruten.

3.- (I Can’t Get No) Satisfaction. The Rolling Stones. Esto empieza a parecerse más a mí, ¿no? Yo oigo absolutamente de todo, como pueden ver, pero ante todo, soy rockero. Y el rock clásico me entusiasma desde hace rato, pues es poco lo que se pudiera hacer hoy en día sin lo que se hizo en aquel entonces. Además, hay algo en la música de esa época que no se ha podido reproducir hoy en día (aunque el grupo Jet de Australia hace un buen trabajo). Y esta es una de esas canciones que no podrán olvidarse nunca.

El guitarrista Keith Richards cuenta que escuchó la tonada original en un sueño en mayo de 1965, despertándose a mitad de la noche para grabarla en un grabador de cassette. La grabó con el cantante Mick Jagger un par de días después, salió como sencillo un mes después y luego en el disco Otis Blues de 1966. La revista Rolling Stone la llamó la No. 2 de sus 500 Más Grandes de la historia –detrás de «Like A Rolling Stone», de Bob Dylan–, pero para mí esta será uno de los eternos himnos del rock.

2.- El cantante. Héctor Lavoe. Si hay una canción que estoy seguro dejará en el suelo a mi familia que me conoce más como rockero. Y es cierto, yo descubrí el gusto por la salsa sólo recientemente, aunque por supuesto «Pedro Navaja» nunca se ha podido ignorar. Ante todo, soy latino; la salsa, el merengue (dominicano y venezolano), el joropo hasta el vallenato (puaj) y algo que detesto tan profundamente como el reggaeton son cosas netamente de esta parte del planeta que uno se emociona de escuchar cuando está lejos.

Esta canción la redescubrí gracias a la película que se hiciera sobre la vida de Héctor Lavoe el año pasado, y estoy sumamente feliz de ello. Compuesta especialmente para él por su luego amigo Rubén Blades a finales de los ’70, describe perfectamente por lo que estaba pasando Lavoe en ese momento de su vida: «Y nadie pregunta/ si sufro o si lloro/ si cargo una pena/ que hiere muy hondo/ yo soy el cantante/ y mi negocio es cantar…» Se los digo: nadie ha vuelto a hacer salsa así. La salsa erótica es una aberración; ésta es la verdadera salsa.

1.- I DISAPPEAR. Metallica. Lo admito de pana y todo: cuando entré a mi adolescencia yo lo que escuchaba era «Thriller» de Michael Jackson. Cuando por primera vez escuche Metallica («One»)… no me gustó. El primer disco de rock pesado que me compré fue Hysteria de Def Leppard; el primer CD (de lo que sea) que compré fue Rust In Peace de Megadeth, unos cinco años después. Y luego empezó esa relación de fidelidad que tengo con Metallica, al punto que soy de esos fanáticos para los que no hay forma que los tipos lo hagan mal. ¿St. Anger? Admito que no es ni cerca de su mejor trabajo, pero es bueno igualito. «The Unnamed Feeling» es de lo mejor que hayan grabado.

Escogí poner «I Disappear» porque sin saberlo, este tema marcaría varios hitos en la historia del grupo: fue la primera canción que hicieron específicamente para una película (Misión: Imposibe II); fue por el que empezó todo su pleito con Napster; y este video sería el último que grabarían con el bajista Jason Newsted, quien se retiraría de la banda un año después. Aún hoy en día, la escucho y veo que Metallica sigue siendo para mí, todo lo bueno que hay en la música: no importa el estado en que estoy, ella siempre está ahí para confortarme. O ponerme lo suficientemente agresivo como para agarrar el bate. 🙂

MENCIÓN HONORÍFICA

BEFORE I FORGET. Slipknot. En este momento, es esta banda de nueve dementes enmascarados de Iowa que me trae re-enfiebrado. Si no los conocen, es porque no les gusta el metal. Yo había comprado su primer disco, y era impresionante el nivel de agresividad y pesadez que puede traer un grupo. Recuerdo que para cuando los escuché dije que al lado de ellos Pantera era The New Kids on the Block (que no me oigan, coño…). Pero en medio de su fuerza, su evidente locura, las máscaras y demás, estos panas saben tocar. Hay melodías ocultas en temas como «Wait & Bleed» de su disco debut o «The Heretic Anthem» de su segundo, Iowa. Este video es de «Before I Forget», de su tercer disco, Subliminal Verses: Vol. 3, por el que se ganaron un Grammy el año pasado. Esta presentación fue en el Download Festival en Donnington en 2005. Algo particular es que faltó uno de los percusionistas: Shawn «Clown» Crahan, que estaba ausente porque estaba atendiendo a su esposa enferma. Les digo clarito, escuchar a Slipknot es una de dos: o los aborreces a la primera o te enganchan de una. No hay para dónde más escoger. Disfruten… si pueden.

OTROS TEMAS:

  • «Si La Ves», Franco de Vita & Sin Bandera: Ey, uno tiene que tener un lado sensible. La gran canción contra el despecho masculino: si la ves, me estoy cogiendo a veinte, y ni una se parece a ella…
  • «Oye Como Va», Santana: Una de las grandes genialidades de Carlso Santana fue mezclar el rock con ritmos latinos. Esta versión del tema de Tito Puente fue la única canción en español que pegó en Woodstock. ¿Qué tal?
  • «Beat It», Michael Jackson: Digan lo que les de la gana, pero este disco (Thriller) marcó hito en la vida de más de uno. Y el solo de Eddie Van Halen en este tema hizo historia.
  • «Wish You Were Here», Pink Floyd. Esta pertenece más a mi hermano, que es fanático de ellos. Pero esta canción es sumamente melancólica, sumamente profunda, y puede ser peligrosa de escuchar durante una depresión.


Crueldad pura y sencilla

Del Twitter del president de Conviasa @rvaraguayan

Dependiendo del día, hay titulares que a cualquier otro quizá lo lea, sacude la cabeza y ya. Pero este titular me llena de mucha rabia y tristeza. Del diario El Tiempo de Margarita: «Mataron a pedradas a tortuga cardón que salió a desovar. 

Esto ocurre a un mes exacto de otro evento parecido en Margarita, donde se encontró el cadáver de otra tortuga cardón en Playa El Agua. Esta también murió por causas humanas; en este caso, una gente la sacó del mar jalándola por una cuerda atada al cuello que la estranguló.

Yo he sido amante de los animales desde que tengo uso de razón; siento una extraña afinidad con casi todos ellos, y la muerte inconsciente de alguno me da una mezcla de rabia, impotencia y tristeza que sólo siento cuando es un crimen particularmente brutal o incomprensible. Más cuando no hay forma de justificarlo.

La tortuga cardón (Dermochelys coriacea) es el mayor reptil marino que existe, como ven en la foto. El récord en tamaño fue un ejemplar encontrado en una playa de Gales que medía un poco más de 3 metros de largo y pesaba unos 900 kg (el promedio son 550). También pueden bucear hasta 1.200 m. de profundidad y nadar a casi 35 km/h. Las dos hembras muertas aquí tenían unos 25 años, pero se calcula que pueden llegar a los 80 y quizá hasta 100. Y a menos que esté en el mar abierto, nunca se verá sino una hembra de esta o cualquier otra especie de tortuga marina, pues sólo ellas regresan a tierra firme cada tres o cuatro años a poner sus huevos.Todos hemos visto en algún momento un documental que muestra las pequeñas tortugas reciéjn nacidas corriendo al mar mientras una horda de depredadores los ataca. De ciento y tantos bebés que nazcan, si acaso dos llegarán a adultos, suficiente para mantener la especie… hasta ahora.

Pero consideremos que la población de esta especie se ha reducido en 95% desde mediado de los ochenta. No es tan comestible como las otras especies de tortugas ni su coraza (única en estar cubierta con una piel parecida al cuero en vez de placas como la tortuga carey), pero los huevos aún son buscados en ciertas playas, otras son víctimas de la incursión humana en su hábitat… y otras más, como las dos de aquí, son víctimas de la estupidez humana.

Que la gente se indigne de ver una cucaracha, una rata, lo puedo entender. Pero que la reacción de ver un animal que no hace daño a nadie sea enseguida atacarlo hasta el punto de matarlo, sólo puede ser calificado de barbarie. Más cuando es un animal en peligro de extinción, incapaz de defenderse y, por si fuera poco, una hembra a punto de desovar.

Quizá exagero un poco al ponerme así por un animal, pero bueno, así es como pienso. También creo que debería alertar sobre el estado al que estamos llegando los seres humanos. Digo, si somos así de insensibles con los seres con los que compartimos el planeta, que la vida salvaje nos importa tan poco, ¿qué queda para los seres humanos más necesitados?

De amistades, Internet y Twitter

Es increíble lo web-dependiente que me he vuelto en relativo poco tiempo. Antes me limitaba a mis blogs, pero ahora creo que la Web 2.0 me ha absorbido completamente. Mis blogs han pasado de dos a siete (con un octavo en camino), tengo cuentas en StumbleUpon, Clipmarks, Digg (que sólo he usado una vez y olvidé la contarseña), YouTube y, por supuesto, Facebook. Abrí una cuenta en Google Reader pensando que me conformaría con BlogRoVr. Ya hice una contribución en la nueva página de Dilbert (vean y entenderán). Y por supuesto, soy miembro activo de Twitter. Twitter es, sin duda, mi aplicación 2.0 favorita. Tiene dos características que son demasiado atractivas: su simpleza y la facilidad que tiene la gente para comunicarse por ella. La esencia, para aquellos que aún no la conocen (ustedes, pobres mortales), es que en 150 caracteres respondes una sencilla pregunta: «¿Qué estás haciendo?» Por supuesto que nosotros, venezolanos, lo hemos llevado a otros límites, y casi que lo hemos convertido en una sala de chat. Pero sin duda alguna, le ha servido de desahogo a más de uno.

Yo jamás entré a chatear con nadie cuando era la moda; puro IM (léase, Windows Messenger). De repente, entré a trabajar en un sitio que tenía todo Microsoft bloqueado. Y bueno, de tanto escuchar hablar de Twitter, pues…

Lo cierto es que he conocido muchas buenas personas, así como otras absolutamente atorrantes que he tenido que bloquear. Es increíble la presencia de gente del interior; los caraqueños somos franca minoría. ¿Y eso por qué será? ¿Tenemos demasiado que hacer –o los del interior tienen muy poquito? Nah, eso no puede ser…

Bueno, pero ahí está Twitter. Esperando pro ustedes. Anímense. Y si quieren, me pueden seguir por http://www.twitter.com/jaycer17

Mis Pasiones (I) – Long Live The King… Stephen King

Tengo mis blogs demasiado descuidados, pero eso es algo que pretendo mejorar en los próximos días. En este, tenía hace rato pensada una serie de posts sobre las cosas que realmente me llenan cuando estoy dedicado a ellos. Cierto, mi trabajo es una de ellas, pero estas son cosas que no tienen por qué estar involucradas en las obligaciones de la vida.

La primera también responde a algo que me solicitaron por ahí. Twitter tiene dos personas contentas por un par de libros que les recomendé muy bien recomendados. Supongo que mi gusto por Stephen King es contagioso. Pero creo que, cuando de Stephen King se trata, sé muy bien de qué hablo.

Stephen King nació en Portland, Maine, el 21 de septiembre de 1947. Comenzó a escribir en la escuela, y publicó su primera novela, Carrie, en 1973. Desde entonces sus libros han vendido más de 330 millones de copias en el mundo. Esos son millones de Lectores Constantes, como King nos llama a sus fieles lectores, que han sufrido y horrorizado con sus historias. Cuando King fue atropellado el 19 de junio de 1999, yo fui uno de miles que sintió un sudor frío recorrer el espinazo de pensar que no volvería a leer una de sus novelas. Lo que era peor, aún faltaban dos historias en su serie (ver abajo). Pero afortunadamente se recuperó, y sigue escribiendo afiebradamente.

Yo descubrí a King hace unos veinte años, más o menos. Y me enorgullece decir que es el único autor del que he leído prácticamente todos sus libros, y todos me han gustado en mayor o menor medida. Escoger sólo diez para esta lista que les voy a mostrar fue mucho, muy difícil. Pero aquí están: los libros de Stephen King que todo fanático de una buena lectura debe tener.

1.- El Misterio de Salem’s Lot (‘Salem’s Lot). 1975. Ya Carrie había vendido muy bien, y la película venía en camino. Cuando le tocó escribir una segunda novela, se fue a un relativo lugar común: una historia de vampiros. ¡Pero qué historia! En un pueblo de Maine, llega un misterioso personaje muiy interesado en la supuesta casa embrujada del lugar. Unas semanas después, la gente en Salem’s Lot empieza a faltar… No sólo está construida brillantemente, al punto que sudé frío en más de una sección, sino que hay unas muy serias reflexiones sobre la fe cristiana. Excelente sitio para empezar cualquier colección de Stephen King.

2.- Cujo. 1981. Este fue el primer libro de Stephen King que leí, y me lo bajé en dos días. Mis nudillos quedaron blancos después, pues King realmente sabe explotar una situación que podría parecer perfectamente verosímil. Es un excelente principio para empezar a escribir una historia: «¿Qué pasaría si…?» Cujo es un San Bernardo grande y amigable que un día, por perseguir un conejo, es mordido por un murciélago y contrae rabia. Eso es todo lo que necesitan saber: un perro de casi 100 kg. que se vuelve loco. Bienvenidos a la pesadilla de muchos canófobos; si usted cae en este grupo, después de leer este libro necesitará terapia.

3.- Apocalipsis (The Stand). 1978 (reeditada en 1990). King comenzó a coquetear con el género de ciencia ficción –más que con el horror– con esta maravilla épica que muchos aún consideran su mejor novela. La versión de 1990 es la versión completa que no salió originalmente por asuntos de espacio, con algunas escenas adicionales, y es la que he leído hasta ahora. Un terrible virus acaba con el 90% de la población del mundo, lo que obliga a los sobrevivientes a rehacer la sociedad humana. Pero ahora deben enfrentarse a una amenaza aún peor que una enfermedad… Es larga, es compleja, pero yo jamás puedo dejar de releerla cada vez que puedo. Genial.

4.- Las Cuatro Estaciones (Different Seasons). 1982. Este es el libro de Stephen King para gente que no le gusta Stephen King. Son cuatro novelas cortas que King escribió en un estilo totalmente ajeno al horror y más parecido al suspenso o incluso al drama. Las cuatro historias se ganaron eternas alabanzas y tres de ellas se convirtieron en películas universalmente aclamadas: la historia de un preso que se rehusó a soltar su esperanza (Rita Hayworth and the Shawshank Redemption); la extraña relación entre un estudiante brillante y un anciano alemán (Apt Pupil); el viaje de cuatro amigos que quieren buscar el cadáver de un compañero de clases, pero descubren su propia personalidad (The Body); y una joven madre que se arriesga a todo para salvar a su hijo neonato (The Breathing Method). Estas son historias que demuestran que King no sólo asusta –entretiene.

5.- Pesadillas y Alucinaciones (Nightmares & Dreamscapes). 1993. Un golpe breve a veces duele más, digo yo. Y las historias cortas de King a veces son mejores que sus historias largas. Esta fue su penúltima colección de cuentos cortos, hsitorias antes publicadas en revistas y afines. Son tantas y tan buenas que es difícil decir cuál me gusta más, pero bien valen El último caso de Umney, sobre un detective ficticio y al relación con su creador, y Sabes Que Tienen Una Excelente Banda, sobre una pareja que reza porque sea mentira que «el rock nunca morirá».

6.- Los Ojos Del Dragón (The Eyes Of The Dragon). 1987. Este es el cuento de niños que uno nunca quisiera leerle a sus hijos, pero a mí me parece una excelente adición al género de fantasía. En el reino de Delain, un joven rey se prepara a subir al trono, cuando es acusado de matar a su padre. Y el único que lo puede exculpar es el hermano menor que lo envidia hasta casi odiarlo –por lo que se ocultan detrás del trofeo favorito de su difunto padre. Si son más fanáticos de El Señor de los Anillos que Drácula, este es el libro de Stephen King para ustedes.

7.- El Juego de Gerald (Gerald’s Game). 1992. Otra de esas historias que King debe haber empezado con un «¿Qué pasaría si…?» Una pareja que busca emocionar su vida sexual se escapa para su casa en el lago para nos er molestados. Pero hay una discusión, y Jessie Burlingame termina esposada a la cama con su esposo Gerald muerto de un infarto. Y está completamente sola… ¿verdad? Yo logré tener el libro de audio de este libro antes del libro en sí, pero eso no lo hace menos aterrorizante.

8.- El Resplandor (The Shining). 1977. Su tercera novela y, curiosamente, la que es más conocida por la versión cinematográfica que hizo a Jack Nicholson una estrella. (King nunca estuvo a gusto con la película de Stanley Kubrick; supervisó una nueva versión para TV en 1997 para evitar el disgusto.) Un escritor fracasado se muda con su esposa e hijo para un hotel en Colorado donde hay una misteriosa energía que lo está afectando mucho más de lo que podría ser sano.

9.- La Torre Oscura (The Dark Tower) 1988-2004. Este es El Señor de Los Anillos, Las Crónicas de Narnia, de Stephen King. Son siete libros que incluyen fantasía, horror, ciencia ficción, aventura, western y romance, a veces todos en un solo libro. Es la historia de Roland Deschain, el último Pistolero, en su búsqueda por la Torre Oscura, donde puede que salve a su mundo de ser destruído. La historia resultó tan importante para King que varios de los libros que escribió entre El Brujo Y El Cristal (1997) y Los Lobos Del Calla (2003) tienen referencias a la serie. Denle unos años y tendrá tanta influencia como las obras de Tolkien y C. S. Lewis. se acordarán de mí.

10.- Un Saco de Huesos (Bag Of Bones). 1988. Creo que sin duda, este es mi libro favorito de Stephen King, el que nunca quiere dejar de leer, el que me da mayores satisfacciones cada vez que lo leo, el que me da miedo que hagan una película porque no hay manera que cumpla mis expectativas. Una historia de fantasmas, una historia de amor y una historia de autoexploración se unen en el drama de un escritor que, al sufrir de bloqueo creativo, se muda a su antigua casa de verano, cerca de un lago –y descubre que «algo» se ha mudado ahí con él. ¿Pero quiere lastimarlo — o ayudarlo?

Estoy dejando muchísimas novelas que me han encantado por fuera, pero estas son las diez que siempre se han destacado. (Sí, ya sé que las de La Torre Oscura son varias, pero son una sola historia, déjenme en paz.) Y King además escribió bajo el seudónimo de Richard Bachman cinco novelas igualmente brillantes, amén de un libro que es mitad autobiografía y mitad consejos de escritor (Cuando Escribo) que es invaluable para un escritor en ciernes. Ustedes díganme, ¿cuáles debí haber incluido?

Chacumbele

Como el legendario personaje, me he matado yo solito. Pero bueno… ni modo, lo hecho, hecho está. 🙂 Debo felicitar a mis dos twitteras favoritas –Kikyta de Maracaibo y Najlita de Barquisimeto— por haber desentrañado el equivalente de descubrir la verdadera identidad de «Jack el Destripador» en la blogósfera venezolana. Aunque estemos claros, ¡tampoco es que era tan feo!

Como ya sabrá todo el mundo y Raimundo en Twitter, desde hace un mes, por invitación de Zamuro, he estado invocando mi lado más oscuro en el blog de los LUCCAS como Rodjucocar –el Lipero Enmascarado.

La cosa iba muy divertida, hasta que ¡ups! dejé un comentario alabando a mi ahijadita querida –con mi seudónimo. Es como que Bruno Díaz firmara «Batman». Qué les puedo decir… supongo que nunca me lo tomé muy en serio desde el principio.

Acepté escribir en LUCCAS porque me pareció divertido escribir en algo que no comulgara con mi forma de ser. Me lo tomé 100% a guasa, me sentía como un cristiano escribiendo en un blog de musulmanes, o algo. Pero bueno, todo lo bueno debe terminar algún día.

Me queda la conciencia tranquila de que los que me conocen bien –y de seguro algunos que me medio conocen– saben que soy lo menos machista del mundo. ¿Insensible, como dejó un comentario una amiga en uno de mis posts? Por Dios, ¡yo lloré en El Rey León! Si de verdad te ofendí, amiga comentarista, de verdad me disculpo –todo era en sana, sana joda, sin ganas de hacerle daño a nadie.

Si alguien se pregunta, «Rodjucocar» es mi nombre Jedi (gallo al fin). Las tres primeras letras de mi apellido, más las dos primeras de mi nombre, más las dos primeras letras del apelido de mi actor favorito (Sean Connery), más las tres primeras letras de mi ciudad (Caracas).

Otra cosa: ¿quiere decir que este es el fin de mi intervención en LUCCAS? Eso queda a la plana mayor lipera por decidir. ¡Vamos a ver!

UPDATE:
Por supuesto que este anuncio ha traído cola. No han faltado los mensajes de desilusión –como el de Irma— pero más han sido los halagos. Y aún dentro de las quejas, veo que mi verdadera personalidad es la que reluce, y aparentemente poca gente entendió el chiste, y no se cree que yo de verdad sea un tipo gordo, pelúo, maloliente, medianamente culto y misógino.

Por lo visto sí soy buena gente. Pero mejor no me confío y sigo tratando de que me quieran mientras. 🙂

101 Cosas que quizá no sabían de mí (parte I)

Ah se creyeron que esto iba a tener varias partes…. Nooo, lean completico nenes.

1.- Sólo me arrepiento de una cosa en la vida: no haber hecho todo lo que estoy haciendo ahora hace diez años. Pero trato de no quejarme.

2.- El día que me prohíban pizza, sabré que empezó el conteo regresivo de mi vida.

3.- Tiendo a ser exagerado. (¿Se nota?)

4.- Mi hobby es origami, y creo que soy bastante bueno en él (aunque aún me falta mucho).

5.- Le he sido fiel a todas excepto a dos novias.

6.- Las dos novias con las que más he durado me montaron cacho.

7.- Considero al año 2000 como el único que quisiera olvidar para siempre, porque: mi papá se quedó sin trabajo, a mí me despidieron por única vez en mi vida, y las dos novias (¿hay algo con el dos?) que tuve en ese entonces me dejaron por razones muy parecidas.

8.- Una de esas novias después se arrepintió, pero ya yo andaba con otra.

9.- Sueño con publicar un libro o dos.

10.- Mi abuelo materno era un escritor semi conocido (Pablo Rojas Guardia), y mi tío, su hijo, es un poeta semi conocido (Armando Rojas Guardia).

11.- Mi abuelo paterno (Cristóbal Rodríguez Pantoja) fue uno de los locutores del Observador Creole (lo que después se convertiría en El Observador de RCTV) y frecuentemente prestó su voz para algunos comerciales de radio hasta los ’70, casi ’80.

12.- Ninguno de mis abuelos está vivo (les escribí un homenaje cuando murió mi abuelita).

13.- A veces creo en la mala suerte, aunque trato de ignorarlo. Fíjense que hablo de mala suerte en el número 13.

14.- Creo que lo más sexy (físicamente hablando) de una mujer es su vientre. Sobre todo el ombligo. No me pregunten por qué.

15.- No me gusta pensar que soy materialista, pero me deprimí mucho cuando perdí mi celular y mi cámara. De hecho, pienso en que me puedan robar el cel y siento que voy a terminar lastimado porque no me lo voy a dejar quitar.

16.- Sin embargo, he tenido amigos en sitios de clase baja, y no juzgo a quienes tienen más o menos.

17.- Mi novia actual es la única que ha tenido carro propio, en 18 años de noviazgo.

18.- También es la única “repotenciada” (algo que no me molesta para nada…)

19.- Es la segunda más joven que he tenido (dos años mayor que la más joven).

20.- Estoy decidido a ponerle a mi hija Sahara, no por el desierto, sino porque le di clase a una chama con ese nombre y de pana me gusta.

21.- Aún no decido qué nombre ponerle a mi hijo.

22.- Quisiera uno y una, aunque (1) bienvenidos como sean, y (2) me aterra tener una hija.

23.- Siento que si no estoy casado a los cuarenta (dentro de menos de cuatro años) me sentiré muy frustrado por mi vida.

24.- Soy nacido en Madison, Wisconsin, Estados Unidos. Sólo dos personas que les he dicho eso saben ubicar a Wisconsin en un mapa.

25.- A pesar de que soy ciudadano americano, no me interesa vivir en los EE UU.

26.- Mi padre trabajó varios años en la vieja PDVSA: primero en Corpoven, luego en Intesa.

27.- Entre 1985 y 2001, viajábamos todos los años o al exterior o a Margarita. Cuando era al exterior, casi siempre Miami y Orlando, pero fuimos una vez a New York, dos veces a Cancún, y una vez hicimos un viaje increíble por la costa oeste de los EE UU.

28.- Las mejores vacaciones las tuve cuando viajamos hasta San Francisco, donde estuvimos tres días. Luego manejamos por la costa de California hasta un pueblo que se llama Van Nuys (una noche) para seguir hasta Los Ángeles (tres días), y de ahí a Las Vegas (tres días) para luego volar a Atlanta (cuatro días).

29.- En el vuelo de regreso desde Atlanta, estuvimos en el mismo vuelo que dos de los integrantes de Iron Maiden, el grupo de rock favorito de mi hermano.

30.- Soy muy flexible en cuanto a gustos musicales, pero mi género favorito sigue siendo el rock.

31.- Me he dado cuenta que me gusta al menos una canción de cada género musical que existe. La excepción es la cumbia.

32.- Mi grupo favorito es Metallica. Nada me hubiera impedido verlos cuando vinieron acá –sólo la muerte. Ese concierto estuvo perfecto.

33.- A pesar de lo rockero, soy bien romántico.

34.- Le he escrito algo bonito a cada novia que he tenido y a cada chama que he querido conquistar. No sé si todas lo han apreciado… creo que sí…

35.- Aún me acuerdo del nombre de la primera chama de la que me empepé cuando chamo: Geraldine Portillo. No me paró pero ni un poquito. Bueno, digo yo… (No, no me interesa encontrarla.)

36.- Esta es mi edad biológica actual.

37.- Esta es la que tendré el 17 de julio de este año.

38.- Mi carro ideal de chamo era un Lamborghini.

39.- Mi carro ideal ahorita es una van u otra camionetica parecida. Qué vaina envejecer…

40.- No tengo problemas con andar a pie, pero Dios, cómo extraño tener carro (y sólo llevo dos semanas)…

41.- Mis gustos por carrera eran (en orden): ornitología, herpetología, biología, veterinaria, turismo, publicidad, periodismo.

42.- Cuando estaba en cuarto año, tuve una pesadilla con números caníbales.

43.- Cuando era más chamo (y hasta los 16, más o menos) me inventaba mis propias comiquitas (bueno, tiras cómicas), y estaban todos basados en comiquitas de moda. Cuando era los Transformers o los GoBots, yo tenía los Morphbots; cuando eran Mortadelo y Filemón, yo tenía a Carchuto y Fisgón; cuando era Mazinger Z, yo tenía a Lacerta; cuando era [inserte super héroe aquí] yo inventé a Atom Man (ignoraba que ya existía uno así); cuando eran los Thundercats yo inventé las Bestias Mágicas; y, por último, cuando estaba Condorito inventé a Ratín. Ninguna de estas comiquitas sobrevive hoy en día.

44.- Jamás he sido hospitalizado; lo más cercano fue cuando me dio mononucleosis cuando muy niño.

45.- Mi primera relación sexual fue a los 20 años. Fue con una novia dos años mayor.

46.- He tenido dos amistades por más de diez años: mi amiga Yhennifer, desde hace casi quince años, y mi amiga Karyeling, que acabamos de cumplir 10. Con ninguna de las dos he tenido nunca nada. Ni tendré, ¡a estas alturas no puedo verlas de otra forma sino hermanitas!

47.- A veces la extraño, pero nunca cambiaría la estabilidad de un noviazgo por la emoción de una primera cita.

48.- Soy un poco obsesivo compulsivo –tanto que me ven ordenando libros en las librerías. Supongo que por eso colecciono cosas desde que recuerdo. Actualmente son tarjetas de teléfono (celular o CANTV o internacionales… si tienen, ya saben).

49.- No es por eso, pero puedo pasar una hora en una librería sólo hojeando libros. Lo he hecho.

50.- Tengo tantos libros sin leer que he decidido no comprar más hasta julio o agosto. Ahora me estoy leyendo La Colmena, de Camilo José Cela.

51.- Me encanta el cine. Casi al punto de irracionalidad. Admito que no puedo relacionarme con una persona que no le guste el cine.

52.- Veo mal a quienes compran pirata. Aunque se me pasa casi ahí mismo.

53.- Nunca he comprado ni compraré un disco o DVD a un buhonero. Jamás. Never. N-U-N-C-A.

54. Los discos que tengo que no son originales son porque bajé las canciones o las quemé de mi colección. ¿No me creen? Los reto a que consigan un título pirata en mi colección.

55.- ¡Viva el iPod! (En mi caso, un Nano de 5ª generación de 4 GB de memoria).

56.- Prefiero el calor al frío.

57.- No me gusta que me limiten. Nada. Que me nieguen acceso a una página, que me digan que no puedo ir para tal sitio, que me obliguen a hacer una cosa de tal forma. NO. Dime que no hay otra manera, que es peligroso, y lo entenderé, pero no me limites.

58.- Me fascinan los animales. En orden ascendente, mis tres favoritos son la pantera, la serpiente, y el loro (y un escarabajo Goliat, como ñapa).

59.- Y, gran y cruel ironía, nunca he tenido perro. Periquito, hámster, tortuga, pecera, acure y conejo, en ese orden, pero jamás un perro. Por las alfombras de mi madre.

60.- Me fascina la naturaleza. Yo feliz de estar en el Ávila, la Gran Sabana, Mérida o la playa. Cualquier playa. Y entre más animales vea mejor.

61.- Me encanta la playa. Así no sea a bañarme. A bucear, a beber, a bucear y beber, o a pasar un día romántico y/o familiar. Pero dénme playa.

62.- ¿Mencioné que me encanta la playa?

63.- Me hace falta ir a la playa…

64.- Mi primer blog lo abrí en clase de Informática en la universidad en 2004. Ahora tengo cinco: Mi Mente en Letras, El Cine Tuyo, Mío y Vuestro, Caraqueños (en Blogger) y My Mind In Letters (en WordPress) y otro anónimo con mi «personalidad secreta». 🙂

65.- Mi tesis la hice con Jorge Torres y se tituló Papel de los Blogs en el Periodismo Venezolano. Sacamos 16. Planeamos convertirla en libro.

66.- Jorge es además futuro padre de mi primera ahijada, María Gabriela. Nacerá el 7 de julio de este año.

67.- Me aterra tener una hija porque me asusta mucho el mundo que tienen que vivir las mujeres (creo que por eso las respeto tanto).

68.- Eso no quiere decir que no tenga mi faceta medio sexista. 🙂

69.- Sueño con recrear la escena de sexo de Ellen Barkin y Al Pacino en la película Sea Of Love. Oh, yeah…

70.- He estado toda mi vida con exactamente siete mujeres.

71.-Soy un amigo muy cariñoso, lo cual choca con el carácter celoso de mi novia.

72.- Sin embargo, puedo asegurarles que a esta mujer la adoro y jamás la dejaría por otro, montarle cacho o faltarle el respeto en su cara.

73.- Soy absolutamente pura joda. Pero a mis amistades las aprecio demasiado.

74.- Mi familia y Dios son lo único más grande que mi novia.

75.- Mis padres son absolutamente increíbles, pues sé que puedo contar con ellos incondicionalmente.

76.- Pero me gustaría que me dejaran pasar un poquito más de trabajo.

77.- Mi papá es tan entregado que una vez nos fue a buscar a mi hermano y a mí a una fiesta a las 5 de la mañana. De un domingo.

78.- Mi mamá es tan entregada que ella se parará a las 5 de la mañana sólo para cocinarme el almuerzo que me llevaré al trabajo.

79.- Lo agradezco muchísimo, pero me da mucha cosa que se sacrifiquen tanto por mí a estas alturas.

80.- Tengo tanto que criticarle a mi hermano que me lo voy a ahorrar, porque en realidad a pesar de todo es un tipo excelente con el que se puede contar a la hora de la chiquita para prácticamente todo.

81.- Yo le puse el nombre a mi hermano cuando tenía tres años. Cuando nació (1974) estaba llegando del hospital con mi mamá, y una señora se monta en el ascensor con nosotros. “¡Ay qué niño tan lindo!”, dice. “¿Cómo se va a llamar?” Yo, metiche aún a los tres años, digo “¡Se va a llamar Luis Mariano!” (No tan articuladamente, claro.) Luis Mariano era un personaje de una novela que yo veía con mi mamá. A ella le gustó, y se quedó.

82.- En donde yo nací (Madison, Wisconsin, en caso de que no se acuerden) hace tanto frío, que una vez que mi papá y mi mamá estaban cruzando la calle para tomar café, se le congelaron las lágrimas en los lagrimales.

83.- Una vez con siete años (creo) me hicieron una audiometría. Era simple: levanta el brazo cuando dejes de escuchar el pito en los oídos. Mis padres vieron cómo la instructora, frustrada, me lo explicó tres veces, al ver que yo alzaba la mano como mucho. Cuando me pudieron escuchar, era que yo a cada rato levantaba la mano y decía: “Ahora lo oigo…”, y la bajaba; luego la volvía a subir y decía , “Ahora no lo oigo…”, para luego volverla a subir y decía “Ahora lo oigo…”, y así iba.

84.- Durante casi todo bachillerato, yo fui el niño sometido de mi colegio. Al punto que se medio meten conmigo todavía, y me molesto en serio.

85.- La única forma que me dejaran en paz es cuando le partí la nariz a un idiota en cuarto año.

86.- Esa fue la última vez que estuve en una pelea callejera.

87.- Practiqué karate por cerca de dos años, llegando a cinta verde. Gané mi primer torneo, perdí los siguientes dos. Y aún recuerdo muchas cosas, así que no me jodan mucho.

88.- Me encantan las artes marciales, en especial capoeira, karate y kung-fu (o wu shu).

89.- ¿Saben que la lucha libre es un arte marcial? Placer culpable: me encanta la lucha libre. Ya casi no la veo, pero de vez en cuando me la tripeo aún. Sí, hijos, esa que es con Undertaker y demás.

90.- Estuve hace dos años (julio) en Quién Quiere Ser Millonario. Me gané 10 millones de bolívares, porque me retiré en la 13ª pregunta. (Ver punto 101.)

91.- Esa pregunta fue: ¿En qué ciudad de Venezuela se celebró la primera pelea de boxeo? (La respuesta más abajo.)

92.- Me encanta el conocimiento. Me deprime la gente que se limita a saber lo suyo y ya, que no tiene ninguna curiosidad por conocer del mundo. Es triste y patético que haya gente que no sepa quién fue Manuel Piar, dónde queda Ruanda, o no sepa lo que es un ornitorrinco. A lo mejor noe s el fin del mundo, pero, ¿es que se le van a caer los ojos por leer un poquito?

93.- Mi autor favorito es Stephen King. Me he leído todos sus libros excepto cuatro: From A Buick 8, Blaze (aunque éste lo escribe como Richard Bachman), y dos más que no recuerdo. El último que leí fue Lisey’s Story.

94.- Cuando éramos niños, el colegio donde estudiábamos (propiedad de la esposa del hermano de mi papá –ni llamarse tía se merece) tenía a una joven secretaria aspirante a escritora que estaba exiliada de Chile. Hace como dos meses, mi madre consiguió una primera edición de su segunda novela autografiada por ella. Dice: “Para Silvia y Lionel, con cariño: Isabel.” Sip: tengo una primera edición autografiada de De Amor y de Sombra de Isabel Allende. ¡Más na’!

95.- Tengo tres libros autografiados más: la biografía de Rómulo Betancourt de Manuel Caballero, y dos libros por el periodista Roberto Giusti. ¡Y no he leído ninguno de los tres!

96.- Odio las confrontaciones. Cuando llegan, hago lo posible por evitarlas. Cuando no queda otra, ahí sí —hasta la victoria.

97.- Soy bastante paciente (sobre todo como novio), pero la vida en Caracas me saca de quicio. Estamos rodeados de demasiados abusadores, de demasiada gente pendiente de ellas mismas y de más nadie. No pasa un día que no le esté formando peo aunque sea mental a alguien.

98.- Odio la mediocridad. Y el abuso, el individualismo exagerado, el egoísmo, la impuntualidad y la procrastinación son ejemplos de MEDIOCRIDAD. Sobre todo la impuntualidad.

99.- Durante cinco años di clases de inglés, y me convencí que los chamos hoy en día están mal. Muy mal, académicamente hablando. Y los adultos no ayudan.

100.- Me esfuerzo como que demasiado por caerle bien a la gente; es porque tengo miedo a no tener amigos.

101.- La primera pelea de boxeo en Venezuela fue entre un gringo y un panameño, y fue en Maracaibo. ¡Y lo divertido es que yo decía que era Maracaibo, pero no me arriesgué!

Y bien. Ese soy yo, en 101 líneas. ¿Qué opinan?

Conociendo entre letras

La Najla nos encomendó este muy original meme con doce preguntas para conocernos mejor. ¿El truco? Se deben contestar las preguntas usando títulos de canciones de un artista en particular —un solo artista.

No ‘ta fácil. Pero aquí vamos.

Los escogidos para contestar el siguiente meme no podían ser otros: Metallica.

1.- ¿Cómo te describirías?
Sin arrepentimiento (No Remorse)

2.- ¿Cual consideras es tu mayor cualidad?
Hombre amante (Loverman)

3.- ¿Tu peor defecto?
Amigo de miseria (My Friend Of Misery)

4.- ¿Dónde quisieras estar ahora?
A donde quiera que yo vague (Wherever I May Roam)

5.-Declarar un sentimiento hacia alguien que quieres.
Nada más importa (Nothing Else Matters)

6.- ¿Tu relación amorosa ideal?
La memoria se queda (The Memory Remains)

7.- ¿Cómo es tu vida?
Voltea la página (Turn The Page)

8.- ¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?
Héroe del día (Hero Of The Day)

9.- Escribe una frase famosa de alguna canción.

Yo te ocuparé, yo te ayudaré morir, ahora corro por ti, ahora también te rijo.
(I will occupy, I will help you die, now I run through you, now I rule you too)

10.-Una despedida.
Entra el arenero (personaje ficticio que rije los sueños). (Enter Sandman)

11.-Si tuvieras la oportunidad de decirle alguien a quién amas y que se aleja de tí, ¿Que dirías?
La Cosa Que No Debería Ser (The Thing That Should Not Be)

12.-Letra de una canción que te despierte sensaciones o sentidos.
Mama Said

¡Listo! Ahora le paso tarea a Sirena2903, al Compadre y a la Comadre. Claro, cuando tengan chance. 🙂

El drama innecesario

A pesar de que mis amigos y conocedores ni lo sospechan, yo estoy de mal humor. Llevo una semana de mala humor, de hecho. El hecho de que es absolutamente irracional sólo me pone de peor humor.

Resulta que al fin, el médico me puso a dieta. Lo que María Antonieta y mi familia no lograron con amor, un doctor lo logró con ciencia. Tengo un colesterol de 244 cuando lo mínimo es 200. Una de las pocas cosas que no agradezco que me haya dejado la carga genética de mis padres. Qué lala.

Cada día descubro nuevas cosas que antes eran como respirar y ahora son un gran no-no. Están las obvias, como cualquier hamburguesa, pepito, perro caliente o afín de calle; los postres de panadería y otros como Cinnarolls y churros; mis queridas pizzas; un pan de canilla; algo con mayonesa; las pastas tienen que ser con salsa a base de tomate y sin o con un mínimo de queso; quesos amarillos o añejos; mantequilla; leche completa, lo cual no es tan grave porque igual no se consigue; nada que tenga azúcar….

Y luego está lo insípidamente repetitivo que se vuelven mis almuerzos. tengo una semana alternando entre pollo y pescado, pescado y pollo. Tengo tres días seguidos comiendo exactamente lo mismo: una presa de pollo y una ensalada de lechuga y tomate con un plátano horneado. Y mañana va a ser la misma vaina.

Muchos quizá no entiendan el por qué de mi mal humor. Los que me concoen quizá sí. Hay pocas cosas que me desesperen más que me limiten. Que no me dejen ejercer mi voluntad, aún cuando yo no soy anárquico. Si me dices que es por mi bien, de acuerdo, ¿pero por qué rayos me obligas a hacerlo? Es como cuando eres niño: «No puedes hacer eso; es por tu bien.» «¿Por qué, mamá?» «Porque sí, porque soy tu madre y sé lo que te conviene.» Ahora a los 36 años, sustituyan «madre» por «vida» o «tiempo». Es lo mismo.

Este ataque de ligera mala crianza –lo admito– era necesario. Pero no se crean que no he reflexionado sobre el aspecto más profundo del asunto. Prosigo.

Estuve pensando en una de las frases de la película Antes de Partir (The Bucket List) con Morgan Freeman y Jack Nicholson. Esta la dice el personaje de Jack Nicholson: «En algún aldo, hay un bastardo con suerte teniendo un infarto.» A su vez, me recordé un programa de radio, Nuestro Insólito Universo, que terminó con una pregunta: «¿Es preferible cuidar la salud toda la vida para languidecer hasta el final de la vida, o terminarla fulminantemente con un infarto pero confiado en que ha hecho todo lo que se quiso?»

Desde que el hombre descubrió el tratamiento médico, hemos vivido paulatinamente más y más tiempo. Como siempre, estamos obsesionados con la idea de prolongar la vida cada vez más. Hasta ahora, el récord son 120 años. Ciento veinte años. Más del triple del tiempo que yo tengo pateando esta tierra. El gran Arturo Uslar Pietri vivió 95 años. Mi abuela –la última que murió y a quien le dediqué un post— vivió, si no me equivoco, 93. Y en ambos casos, al final de sus días, no podían hacer mucho sin ayuda.

Cuando le hice esta reflexión a mi novia, su mirada de horror fue discreta pero obvia. Ya veía el sermón venir. Aunque fue agradable ver una demostración de cariño espontánea, jejeje.

Hemos decidido prolongar nuestra vida por dos razones. La primera es porque, en general, le tenemos pánico a la muerte. Simplemente es parte de nuestro temor a lo desconocido, seguramente, porque no entiendo cómo, si se nos ha pintado la imagen que una vez que morimos estamos en un sitio mejor, estamos cada vez más obsesionados con la idea de extender nuestro tiempo en la tierra.

La segunda razón puede que lo explique. Más que ningún otro animal social, los seres humanos nos alimentamos de la gente que está a nuestro alrededor. Nuestra familia, nuestros amigos, aún la gente que comparte con nosotros un cierto gusto. Supongo que en parte ese puede ser el mejor motivo para extender nuestro tiempo en la tierra, más allá de todo rollo que tengamos, más allá de todo estrés que nos cause la gente, ni queremos perdernos la oportunidad de estar con nuestros seres queridos todo el tiempo que querramos, ni mucho menos queremos hacerlos pasar por el sufrimiento de perdernos. Preferimos hacer cualquier sacrificio, con tal de lograr estar en esta tierra con ellos un poco más.

De modo que sí, me amargo por no poder darme mis gustos gastronómicos de la forma que quiero. Pero esto es sólo por dos meses; después simplemente me tengo que cuidar, y darme mis gustos sólo de vez en cuando. Y después, pienso en dos cosas: pienso en que Cereza, que a pesar de tener cáncer de seno (algo por lo que vale la pena angustiarse) nunca perdió su particular sentido del humor; y pienso en mi familia, amigos y novia, y lo triste que estuviera si ellos se deprimieran por mí. Así que me calo mi mal humor y ya.

Pero traten de no hablar de comida cuando yo estoy cerca.

Y al fin, lo logramos

Los panas que bien me conocen –y por consiguiente joden bastante– saben de mi carro. Cuando por primera vez me fue otorgado mi Daewoo Cielo en 1999, estaba virguito: verde reluciente, excelente motor… me llevaba a Valencia sin problemas, iba a Higuerote manque sea una vez la mes, todo era felicidad con mi carrito.

Fast forward al año actual. Del majestuoso Cielo sólo queda una sombra. El motor necesita urgente unas empacaduras nuevas; hay un enorme rajón del lado izquierdo producto de un mal cálculo del espacio que había entre yo y una camiuoneta; el parachoques delantero está remendado y es la razón por la que mi placa se llama ahora «perdida»; el vidrio de mi lado ya no baja; el retrovisor izquierdo está perdido en acción; y ya está manchado de marcas de restos de «opiniones» de pájaros y murciélagos. Estoy avergonzado de admitir que, obviamente, todo esto es culpa mía solita, pues yo jamás presté mi carro, y cuando antes estaba en manos de mi madre, ella lo cuidó como nos ha cuidado a mí.

Pero por alguna razón, este muchachote ha sido fiel y se ha rehusado a dejarme botado, al menos en momentos crítricos. Sólo una vez, y fue relativamente cerca de mi casa (aunque la grúa me dolió igualito), pero se ha decidido a echar pa¡lante, hasta que finalmente decida venderlo (este año).


Pues bien, igualito pasó con la XLI Promoción de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, que tuvimos el gustazo y honor de recibir nuestro reconocimiento final el pasado jueves 7 de febrero. Empezamos bien ligeritos, pero recibimos una serie de golpes que hasta llegaron a hacernos temer que la cosa no iba a parar bien. Pero sí lo hicimos. Para mí en particular fue bien emotivo recibir la medalla de manos de mi padre, mientras las otras tres personas vitales en mi vida (mi novia María Antonieta, mi hermano Luis Mariano, y mi madre) veían emocionados desde el público.

Desde que empezamos la carrera, la cosa no había estado fácil. Nosotros arrancamos nada menos que en 2002, a pocos meses de los eventos de abril y cerrando el año con el paro petrolero. Pasamos por el asesinato de los hermanos Faddoul, el referéndum revocatorio de 2004, las tristes elecciones parlamentarias de 2005, las elecciones presidenciales de 2006, y justo cuando nos íbamos, el cierre de RCTV y el consecuente despertar del actual movimiento estudiantil. Hechos que quizá sean comentados dentro de diez años en los libros de Historia y que yo les contaré a mis hijos como mis padres me cuentan el 23 de enero de 1958. ¡Qué emoción!

De verdad volver a las aulas fue una experiencia increíblemente recompensante a la vez que estresante. Tuve mucho tiempo de arrepentirme de no haberlo hecho cuando terminé mi Técnico en Publicidad y dejé que ocho largos años de mi vida se fueran (no estoy contando el tiempo después de terminado el bachillerato). También hubo varios momentos en que estaba seguro que mi padre no podría ayudarme a pagarla, y si eso no hacía que renunciara, el estrés me mataría. Digo, ¿cómo harían ustedes para estudiar, dar clases de inglés, luego hacer pasantías en un periódico y hacer las tesis? Y no olviden todo el tiempo atendiendo a una novia durante los primeros cuatro años, y atender a otra duranmte la última carrera (y seguir atendiéndola, gracias a Dios). ¿Ahora entienden mis canas?

Pero de alguna forma, lo logré. Vi la vida de una nueva manera, aprendí a ser más organizado, y sobre todo logré nuevas amistades. En ese tiempo, este blog y dos más vieron su nacimiento, y todo este fascinante mundo se abrió ante mis ojos. Fue una experiencia tan enriquecedora que creo que será difícil que haya alguna otra que se le compare. Es cierto, no creo que vuelva a pisar un salón de clases (aunque hay un diplomado de escritura creativa y un posgrado en periodismo digital que se ríen conmigo), pero la experiencia de ser un alumno es algo que voy a extrañar por el resto de mi vida.


Gracias a todos aquellos que dieron siquiera un pasito para ayudarme en algo, a todas las increíbles amistades que he hecho, a la gente del Correo del Ávila por darme mi primer trabajo en los medios, a El Nacional por darme el actual, y sobre todo a mi familia y a mi novia que tanto me apoyaron. Pueden estar seguros que los haré orgullosos.