Y con ustedes… Los Beetles!

Yo tengo, lo admito, los gustos más extraños. Y me di cuenta hablando con un grupo de amigas de la universidad. Una le tiene pánico a los gatos. Otra dice que las palomas son, y cito: “ratas con alas”. Y todas temen a las serpientes. (¿Celos profesionales?) Y me divertía muchísimo, porque ante todos sus comentarios yo simplemente sonreía incrédulo. ¿Gatos? Me fascinan (aunque prefiero a los perros). ¿Palomas? No son mis favoritas, pero me divierten. ¿Serpientes? Les reto a buscar una imagen más sexy que Salma Hayek bailando con una pitón envuelta en la película From Dusk Till Dawn (Del Crepúsculo al Amanecer). (Si la quieren juzgar, pues vean aquí…. no es la mejor foto, pero…) Ante la evidente flexibilidad de mis gustos por animales rechazados, mi grupo de amistades me increparon: “No, m’ijo, ¿a qué le tienes asco tú?” Confesé que las cucarachas eran algo que yo no podía soportar, aunque aún así las admiraba. Y luego procedí a confesar cuáles eran mis animales favoritos. De primero (y único aceptado) el loro, a quien le dedicaré una entrada aquí someday. El segundo, las ya mencionadas serpientes. Y el tercero y más extraño… los escarabajos.


Sí. Me encantan los escarabajos. Cuando en mi casa entra un conocido coquito, mientras que mi mamá pega gritos, yo simplemente sonrío y espero agarrarlo. Me fascinan estos bichitos porque, si evaluamos el éxito por número de especies, son sin duda la especie más exitosa del mundo. De hecho, al naturalista J. B. S. Haldane se le preguntó qué había descubierto sobre la naturaleza el Creador al estudiar su obra. Éste respondió: “Una afición desordenada por los escarabajos.”¿Qué tanto? Cuatro de cada diez animales es un escarabajo, y cada año se encuentran especies nuevas. Y lo más asombroso es que, aunque todas tienen un diseño básico, hay pocos seres con una variedad tan increíble en diseño, color y extravagancia de adorno. Como todos los insectos, los escarabajos tienen seis patas articuladas y un cuerpo dividido en tres: cabeza, tórax y abdomen. Y como la mayoría de los insectos, tienen cuatro grandes alas que les permiten volar. La diferencia, es que el par anterior está endurecido y se llaman elitros, que protegen el par anterior y el resto del cuerpo. Son tan duros que cuesta mucho atravesarlos con un alfiler. Es éste novedoso diseño a prueba de casi todo que los escarabajos han podido conquistar toda clase de hábitats excepto las frías tierras de la Antártida.

Los escarabajos pueden comer de todo, desde los inocentes y vegetarianos coquitos hasta los terribles escarabajos tigre y los escarabajos peloteros que comen, pues, estiércol (pupú, para los menos entendidos), y en tamaño desde monstruos más grandes que una mano humana hasta seres más diminutos que el punto al final de esta oración. También hay bellísimas joyas aladas que parecen hechos de metal, y espectaculares titanes con cuernos y mandíbulas que usan para atraer a una pareja y defender su territorio. Un vistazo a las fotos que están abajo les darán una idea. (Todas fueron sacadas de Internet, así que (r)copyright lo que sea con ellas.)

Obviamente, el hombre no puede ignorar un vecino tan abundante en su mundo. De modo que los escarabajos han abundado en nuestra cultura. Los más famosos son los escarabajos sagrados de Egipto, representados por el dios Khepri. Los egipcios decían que el escarabajo llevaba el Sol hasta el cielo, y el Sol era representado por Ra, el dios principal. Más recientemente, el carro más popular de la Historia fue comisionado en 1934 por Adolf Hitler al ingeniero Ferdinand Porsche. 22 millones de unidades después, el Volkswagen, cariñosamente llamado “escarabajo” (beetle, en inglés), apodado así porque un reportero americano dijo que parecía un escarabajo de tan redondo que era, fue finalmente retirado del mercado, antes e ser sustituido por el New Beetle en el 2003. Y a finales de los años ’50, un joven inglés hizo un juego de palabras con la palabra “beat” (ritmo) y decidió cambiar el nombre de su banda The Quarrymen a… The Beatles. Así, John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison ayudaron a afincar el nombre en inglés de los escarabajos aún más.

(Ah, y por supuesto, el mundo del origami asombra con los escarabajos, ya que ya parecen salidos de papel de cierta manera. Robert J. Lang ha escrito dos libros dedicados a los insectos, y su escarabajo Hércules y escarabajo Samurai son dos de los mejores modelos en origami que he visto.)

De modo que ahí tienen un pequeño abrebocas sobre mi tercer animal favorito. Son criaturas de verdad fascinantes, además de tener hábitos bien curiosos, como verán en las fotos de abajo. Simplemente, uno no puede juzgar algo por su carácter; todas las criaturas del mundo tienen algo de admirar de ellos. Piensen en eso la próxima vez que quieran pisar un coquito.

Redescubriendo un personaje

Acabo de terminar de ver Diarios de Motocicleta (2003), un film de Walter Salles nominado el año pasado al Oscar como Mejor Películña en Lengua Extranjera. Está basada en la juventud de una figura harto conocida en Latinoamérica, Ernesto “Che” Guevara, el comandante argentino que se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro durante la Revolución Cubana. Específicamente, está basada en un libro publicado bajo el mismo nombre, hecho del diario que el joven Ernesto escribió durante un viaje entre 1951 y 1952 que él y su amigo Alberto Granados hicieron por Latinoamérica. Quiero que nos olvidemos un momento de todo lo que sepamos o creamos saber del “Che” Guevara. Quiero que cualquier odio o admiración que sintamos por la figura del revolucionario argentino la dejen a un lado. Vamos a concentrarnos primero en la película, y segundo, en el mensaje.

La película empieza como una de esas “road movies” que de tanto en tanto aparecen en el cine americano, ya sea hablando de la vida del poeta Jack Kerouac o simplemente “buscando” algo. Y es que la travesía es algo que es tan frecuente en la literatura y en el cine que uno espera que casi todos los grandes personajes de la historia hayan tenido esta clase de viajes. Los ayuda a forjar su carácter. En el caso de Ernesto, este viaje le dio la oportunidad de ver las grandes diferencias que hay en América Latina. En Chile, los amigos ven el sufrir de los obreros de las minas de diamantes. En Perú, conocen varios granjeros echados de sus tierras por los paytrones y ve, en el barco en el que viajan, un bote más pequeño que arrastra a los más pobres. Las actuaciones son muy buenas: Gael García está dejando de ser el niñito lindo de México para establecerse como un auténtico actor. Y la química que comparte con Rodrigo de la Serna (primo segundo del Che Guevara, by the way) se siente muy auténtica. La fotografía es muy buena, mostrando toda la belleza de América Latina: los Andes argentinos y chilenos, la majestuosidad de Macchu Pichu, la Amazonia peruana… Lo que comenzó siendo una aventura se transforma en un viaje de descubrimiento, donde Ernesto y Alberto ven un continente que en igual medida está lleno de dolor y de esperanza. Al final, Ernesto se transforma en el Che Guevara, mano derecha de Fidel Castro, y tratará de llevar su revolución por toda América Latina, hasta que es detenido en Bolivia y fusilado, con la ayuda de agentes de la CIA. Pero antes de eso, vemos a un joven que lucha por ayudar a los excluidos a sentirse queridos, a sentirse humanos, y en el proceso descubrir su propio lado humano.

Me levanté de esta película con el deseo de hacer ese viaje. Claro, al revés: yo iría de norte a sur. Pero sería con el mismo propósito que ellos. Sé mucho de la gente de Latinoamérica, y a la vez sé tan poco. Pero más que nada, la dejé con la sensación de que nos hace falta más personas como ese joven Ernesto, antes de que se convirtiera en el guerrillero que todos conocemos quien, aunque ciertamente luchó por sus ideales, llevó esa lucha a un extremo nefasto. Necesitamos gente que se preocupe por atravesar ese río, a donde están los excluidos, y pasarse un tiempito con ellos. Necesitamos, empezando por nuestro país.

Yo sabía muy poco sobre el “Che” Guevara antes de la película. Ahora sé un poquito más, por algunas lecturas que hice. ¿Que Fidel Castro estuvo detrás de su ejecución? Mira, no me extrañaría, pero no hay pruebas. Sabemos que fue la CIA seguro, pero en fin. ¿Que el hombre fue un reaccionario patán? Sí, pero en algún momento realmente se interesó en eliminar las diferencias entre los pueblos de Sudamérica. Ahora quisiera tener la facultad de atravesar este magnífico continente como él y Alberto lo hicieron, conociendo su gente, y ver si puedo convencer a nuestros pueblos de una verdadera integración, no donde haya un solo protagonista y todo sea dinero, dinero, dinero.

¿Estoy siendo demasiado serio para ustedes? ¿Muy reflexivo? Tranquilos. Ya vendrán otros días. 😉

El desastre de los venezolanos (uno serio)

Ahora sí podemos todos los venezolanos hacernos una pregunta: ¿Y AHORA QUÉ?El domingo 4 de diciembre, están pautadas para celebrarse las elecciones para diputados de la Asamblea Nacional del país. Son elecciones importantísimas, pero aquí todo el mundo como que ya perdió toda noción de eso. Empezando por el mismo gobierno, quien en mi humilde opinión debería ser el primero en entender que esta situación le perjudicaría a él de primero.Para resumir la situación, a los que no la sepan: Desde siempre, las elecciones en Venezuela han sido manuales. Cuando se juramentó, hace dos años, el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), uno de los primeros cambios que hizo fue automatizar las elecciones, lo cual fue cuestionado dentro y fuera de Venezuela por expertos y partidos políticos. No conformes con eso, el CNE introdujo unas máquinas llamadas “captahuellas”, que aseguraban que el elector no votara dos veces. El problema es que aparentemente también revelaban quién había votado por quién. Las máquinas captahuellas eran uno de los puntos más polémicos de las elecciones que comprometían lo más sagrado del voto: su anonimidad. Por consiguiente, los partidos opositores peleaban largo y tendido para eliminarlas. Y de hecho, el domingo pasado, en un raro gesto, el CNE acordó eliminar las máquinas captahuellas… PARA ESTAS ELECCIONES. Principalmente, porque se descubrió un problema con el software que en efecto vulneraba la anonimidad del voto.
Esto buscaba mejorar la confianza el el órgano electoral y aumentar la participación. Lo que logró fue todo lo contrario. El CNE estaba empujado a la calle con los pantalones abajo. Y los partidos de oposición reaccionaron. Acción Democrática (AD), el más antiguo partido de Venezuela, que incluso aceptó ir a elecciones con una dictadura confesa como fue la de Marcos Pérez Jiménez (1953-1958), retiró todos sus candidatos. COPEI, el tradicional contrario de AD, hizo lo mismo. Poco a poco, los principales partidos opositores declinaban participar de lo que llamaban una pantomima. Sólo quedaba Primero Justicia, un partido bastante joven pero con una fuerte presencia política en el país. Era tal la polarización, que hasta la tarde de ayer se pensaba que incluso se podrían dividir. Hasta que ayer a las ocho de la noche, su secretario general, Gerardo Blyde (diputado por el circuito al que yo pertenezco) anunció el retiro también del grupo, sosteniendo que no podían defender el voto de quienes los apoyaban. (Pueden leer la noticia aquí en la página de El Universal.)
Eso me llevó a la única conclusión posible. Algo que nunca pensé que haría. Pues no voy a votar. ¡Si no hay por quién!
Esta sería apenas la segunda vez en mi vida que yo no voy a ejercer mi derecho al voto. Yo siempre me he rehusado a ser indiferente a las pocas cosas que puedo hacer por mejorar mi país. Si no voto, ¿con qué moral voy a quejarme de lo mal que están ahciendo los dirigentes? Si son de los que ayudé a elegir, tengo todo el derecho del mundo de reclamarles. Si yo los puse ahí, los puedo quitar. Y si son de los que no recibieron mi apoyo, podría alegar que “no es culpa mía, yo no voté por él.” Técnicamente. Aún en estas pobres condiciones para elegir, yo pensaba votar hasta ayer a las 9:30 de la noche cuando Primero Justicia leyó su comunicado.
No estoy tampoco seguro de que retirarse dos días antes de las elecciones haya sido la mejor idea tampoco, pero nadie puede creer en una Asamblea que apoye una sola ideología es realmente democrática. El gobierno va a ser el primer perjudicado que ya casi el 70% de la oposición se haya retirado, y seguro que ha visto las encuestas que dicen que 55% de los que apoyan la gestión del presidente se van a quedar en su casa el domingo. En palabras de Teodoro Petkoff, editor del diario Tal Cual: “En el año 2000 fueron pospuestas las elecciones por arzones técnicas. Hoy, la gravedad de la crisis política abierta aconsejaría, con mayor razón, una postergación. Este no es un momento para la arrogancia sino para la sensata búsqueda de soluciones. El gobierno se siente muy seguro de su victoria electoral. Si es así, obténgala pues, pero en buena lid.” (Editorial Tal Cual, 01/12/05).
Que Dios nos agarre confesados.