La eterna diversión que es la enseñanza

He aprendido una cosa: puede que quites al profesor del aula, pero el aula siempre sigue al profesor.

Y lo divertido es que esto viene después de haber leído y comentado el post del Profeballa, ¿Por qué incluir la historia en el pénsum de una carrera universitaria? Ahí le comenté que explicarle a una persona por qué ha de estudiar una determinada materia es una cuestión delicada que requiere lógica y, en muchos casos, paciencia.

Pues hoy me di cuenta que eso no aplica nada más para explicar por qué se debe estudiar una cierta materia, sino por qué se debe estudiar de una cierta manera.

La madre de mi querida novia tiene una amiga que es una persona sumamente alegre y divertida. Esta señora tiene dos hijos, uno de los cuales estudió en el instituto en el cual yo di clase hasta mayo de este año. Esta señora me llama hoy para pedirme dos favores. Lo segundo que me pide (voy en desorden pues lo más divertido fue al principio de la conversación) es que, como el hijo menor es estudiante del Centro Venezolano Americano (CVA) y tiene un examen oral el sábado, quiere que le haga yo una prueba oral para que el muchacho se pueda defender. Le dije que con todo gusto.

El primer favor que me pide es preguntarme si estaría dispuesto a darle a ella unas clases de inglés. Le dije que lo sentía mucho, pero de verdad no tenía el tiempo para darlas. Y francamente, no tengo la disposición tampoco, luego de seis años…

Pero entonces viene la gran perla. “¿Juan –me pregunta– es posible que alguien aprenda inglés nada más hablando, sin aprender la gramática?”

Yo lo pienso antes de responder, pero igual sé la respuesta. “No, lamentablemente no, señora…”

“¿Por qué no?”

Saco mi eterno cliché, tal vez mi gran error: “Bueno saben lo que dicen: no puede correr sin volar.”

“¡Pero es que yo necesito volar!”, se ríe.

Me río con ella. “Jajaja, pues lo siento, no se puede. Usted no sabe la cantidad de gente que me decía ‘yo necesito hablar YA’, y yo les digo lo mismo: eso no es posible.”

“No, tiene que haber una forma. ¿Por qué a los niños se les hace tan fácil?”

Admito que yo no sabía esta respuesta a ciencia cierta. Pero me ha resultado al menos como chiste, así que usé la respuesta normal. “Porque los niños tienen el disco duro vacío, y la información les llega más fácil.”

“Bueno, yo tengo un hueco muy grande en ese disco duro. Seguro que yo puedo. ¿Dónde se podrá?”

Le hago la analogía de Matrix: la única forma que de verdad pueda aprender un idioma sin gramática es que se enchufe a una máquina y lo baje a su cerebro. Luego le dije que lo más cercano era precisamente el CVA, donde te empiezan a hablar inglés desde el primer día –mientras te enseñan gramática.

“No, tiene que haber otro método. ¿Qué tal el método israelí?”

Tenía años que no oía mencionar este método. Yo siempre he tenido mis reservas con él, diga lo que diga Helen Doron. Por algo el instituto que lo enseñaba aquí fue cerrado. Y así se lo dije. La señora insiste. “Pero yo no tengo tiempo para aprender la gramática, yo lo que quiero es hablar. tiene que haber algún método.”

Traté de explicarle, lo mejor que podía, que en efecto no había manera. Pero ella nada, no lo acepta, y no y no y no. Me dice aún que ya hablaremos de eso. Estoy decidido a demostrarle que no puede ser. De modo que me senté e investigué.

Gracias a Dios por Wikipedia. Aquí hay una buena explicación del desarrollo del lenguaje, sobre cómo llegamos a hablar en frases completas y etcétera. Pero mi mejor descubrimiento fue un artículo (y página) de un lingüista llamado Mark Rosenfelder, (está en inglés) que precisamente contesta la pregunta que la señora me hizo: ¿por qué los niños pueden aprender más rápido un idioma que un adulto? Respuesta corta: porque no les queda de otra, mano. Si tienen la opción, NO aprenden otro idioma. ¿Respuesta larga? Los niños aprenden con una aparentemente mayor facilidad un idioma foráneo porque:

  • Pueden dedicar casi todo su tiempo a su aprendizaje. Los adultos consideran una media hora de estudio al día oneroso. O simplemente ladilla.

  • Su motivación es intensa. Los adultos rara vez pasan mucho tiempo en la compañía de gente a la que necesitan hablar pero no pueden; los niños obtienen muy poco de lo que quieren sin aprender un idioma.

  • Sus iguales son mucho más… coño’e’madres. La vergüenza es un motivador muy grande para los seres humanos. ¿Han tratado de comunicarse con un dependiente de una tienda que sólo hable inglés? ¿O un mesonero francés? Ok, imagínese lo que le espera a un chamito que hable extraño. Yo no tengo que hacerlo: yo hablé spanglish hasta los 12 años. Sí, hasta los doce años.

De modo que, muchachos, uno sólo puede aprender un idioma si es económica o culturalmente imposible de escapar. Sí, es por eso que irse fuera del país es lo mejor –si te aseguras de no juntarte con nadie más que hable español. La simple realidad, muchachones, es que aprender un idioma cuesta mucho.Requiere esfuerzo, disciplina y tiempo. Mucha gente carece de una, dos o todas esas características. Y bueno, no aprenden un idioma.

La señora seguramente carece de al menos una de estas características, pero tiene una necesidad de hablar que no es inescapable. Así que, le tengo noticias. Y se lo digo con una sonrisa.

NO PODRÁ APRENDER SIN GRAMÁTICA.