Tienes razón

Notarán que quité uno de mis posts. Y si no lo habían leído antes, les digo que era uno de los que más orgulloso estaba. En mis posts siempre pongo todo mi corazón y empeño, pero en ése que escribí creo que realmente volqué todo. Era porque me sentía tan mal que necesitaba un desahogo. Y es ahí cuando escribo mi mejor material.



Entonces, ¿por qué decidí quitarlo?



Era demasiado personal. No supe qué tan personal hasta que lo volví a leer. Fue tanto que violé una promesa que había hecho. Lo hice sin darme cuenta, claro –estaba ofuscado–, pero ya el daño está hecho. Es muy tarde para disculparme, demasiado tarde para reparar cualquier daño, así que borrarlo parece casi apagar la bomba después que explotó. Pero también lo puedo comparar con una espina que no descubría dónde estaba y finalmente la pude sacar.

He notado que yo aprecio la sinceridad sobre todo lo demás, pero también me he dado cuenta que aprecio mucho que en un mínimo se tomen en cuenta los sentimientos de los demás, que se entienda que lo que alguien dice va a tener un efecto sobre la persona que lo escucha. Claro, no digo que estemos siempre pendientes de los sentimientos de los demás, pero, ¿nunca? Bueno, con ese post no consideré sentimientos aparte de los míos. No me puse en el lugar del (la) otr@. Por eso lo quité. Porque no quiero que ustedes vean demasiado de mí y de lo que he hecho.

Quisiera decir que será la última vez que publicaré algo tan personal, porque así es como he decidido ser, pero sí tendré más cuidado. Es también rudo cómo me he dado cuenta que puedes amar a alguien, puedes llegar a entender a alguien, pero pasa más de una vez que no sabes cómo comunicarte con esa persona. No me declaro culpable único de esa situación, pero acepto mi parte de la culpa. Y honestamente… estoy cansado de callarme las cosas. Lo digo como reclamo y autoreclamo. Porque aunque dije antes que hay que aprender a callarse la boca (y lo mantengo), también hay que saber cuándo rayos tienes que hablar. ¿Por qué no dije nada? Porque tenía miedo de perder. Porque no quería un alud encima. Porque no quería reaccionar yo negativamente. Y ahora…