Oda a los amigos, pasados y presentes, si aún los hay

Colin Farrell y Brendan Gleeson en una escena de The Banshees of Inisherin. Cortesía Searchlight Pictures

No sé si han tenido la oportunidad de ver la película The Banshees Of Inishirin, pero si no lo han hecho, es tarea pendiente. Colin Farrrell y Brendan Gleeson vuelven a trabajar con el director Martin McDonagh (que los hizo brillar en la genial In Bruges, o Perdidos en Brujas), interpretando a dos amigos de toda la vida que están en un impasse porque Colm (Gleeson) de los dos simplemente no quiere ser amigo de Podraic (Farrell) y ya. Por supuesto que esto no es suficiente para Podraic, y el conflicto va escalando de maneras a veces comiquísimas y a veces muy, muy tristes.

Banshees se quedó conmigo no solo por lo buena que es, sino por los temas sorprendemente trascendentales que toca, que da la casualidad he tenido presente desde hace algún tiempo. Los dos principales: ¿En qué queremos pasar los años que nos quedan? Y, ¿por qué es tan encojonadamente difícil hacer amigos cuando se es mayor?

La primera es la más personal de las dos, y quizá es algo en lo que todos hemos reflexionado en los años de pandemia. De ahí las tendencias como el «soft quitting», más dedicación a la salud mental, un aumento en los hobbys y, como me ha constado, una gran renuncia en el sector de restaurantes. Porque básicamente no nos queremos calar más cosas que nos han hecho daño una y otra vez, sea un trabajo, clientes, o parejas. O bueno, «amigos». Ya vuelvo a eso.

La segunda es más compleja pero, curiosamente, es la más sencilla de responder. De adultos somos mucho más conscientes de nosotros mismos que de niños, de manera que tenemos mayor miedo de que otras personas nos juzguen. También nos cuesta más confiar en los demás, tenemos menos tiempo para dedicarle a otras personas, y cualquier detalle particular que tengamos: enfermedad, introversión, desconfianza o…

…en realidad siempre hemos sido malos amigos.

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Deja que nieve. En serio

instagram.com/teresitacc
«El Día Después De Mañana, versión Madrid», por Teresita Cerdeira

Si están en redes sociales, creo que es imposible que no se hayan enterado que la capital de España está dentro de su nevada más intensa en muchos años. Llamada Filomena, ha causado cuatro muertos, ha obligado a rescatar a más de 15.000 personas y tiene en alerta máxima a cuatro provincias del país. Y no olvidemos que España ha sido uno de los países más fuertemente golpeados por el COVID-19, al punto que acaban de registrar su segundo peor día desde que la pandemia inició.

Pero por otro lado, la nevada ha proveído al país un inusual escape del agobio. En la Gran Vía de Madrid, se desató una batalla campal… de bolas de nieve. Hay un tipo paseando un perro vestido de tiranosaurio. Un hombre en un trineo tirado por perros. Esculturas de nieve un tanto… adultas. Aquí tienen una recopilación, pero cualquier búsqueda en redes muestra a gente gozando la nevada como si fuesen niños.

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