No se dejen

Estamos a 31 días de las elecciones en Venezuela, llegando al llegadero, como dicen. Esta es la época en que debía suceder algo que yo dije que si ocurría, yo empezaría a realmente preocuparme sobre los resultados de esas elecciones.

Bien, ocurrió. Lo malo es que no ocurrió como yo esperaba. En rueda de prensa desde el parque El Calvario “Ezequiel Zamora”, en Caracas, el presidente Hugo Chávez presentó una encuesta de Datanálisis, una de las encuestadoras más serias del país y una de las que, en lo personal, me parece más confiable a la hora de una medición de opinión. No recuerdo las cifras con exactitud, pero sí recuerdo una ventaja de 14,3 puntos porcentuales del presidente Hugo Chávez sobre el gobernador Henrique Capriles.

Fiel a mi promesa: empiezo a preocuparme.

Claro, hay que decir que no creo que Luis Vicente León haya entregado al Gobierno los resultados de su estudio, en primer lugar, porque esos estudios fueron realizados a solicitud de un cliente privado que pagó una fuerte cantidad para que se hicieran. En conversaciones que yo mismo he sostenido con el director de Datanálisis (y por extensión, con otros representantes de encuestadoras), León me ha aclarado que ellos no anuncian los resultados de sus encuestas, sino que los entregan a los clientes y ellos deciden si los hacen públicos o no. Segundo, León siempre ha tratado de mostrarse imparcial, como demuestra en su cuenta de Twitter, y por ello ha recibido ataques de lado y lado –un compañero que sigo en esa red una vez me comentó lo incómodas de sus verdades, una afirmación que yo sostengo— pero sí se ha identificado con la oposición con anterioridad, así que me permito dudar que el Gobierno haya contratado a su empresa para un estudio de opinión. Así que con el perdón, sospecho juego sucio en la manera en que el Gobierno haya obtenido esa información.

Pero obvio, eso no cambia los números que allí presentaron. No cambia el hecho que Datanálisis, como ya dije, es una de las firmas más serias y respetadas en el país; junto con Consultores 21, y para hablar con terminología beisbolera, tiene el average de bateo más alto en las encuestadoras del país a la hora de predecir una elección, cosa que dudo de Hinterlaces, IVAD, Mercanálisis y en especial de GIS XXI, fundada por el ex ministro de Ciencia y Tecnología, Jesse Chacón. (Lo siento; ese pana tiene demasiada afinidad con el Presidente. Demasiada.)

SI de verdad esos son los números de Datanálisis –y Luis Vicente León ha estado callado—pues esos son los números: Chávez ganaría con 14 puntos por encima de Capriles. Más o menos dos millones y medio de votos.

Las últimas semanas se nota que la cosa no es que esté tan distendida, porque ciertamente la campaña se ha calentado por parte del Gobierno. Las palabras “jalabola”, “fascista”, “neoliberalismo” y “paquetazo” se unieron a “majunche” en el léxico del Presidente para referirse a Capriles. La última salió de declaraciones de David De Lima, ex gobernador de Anzoátegui, y apenas hace unas horas, William Ojeda, diputado de la Asamblea Nacional. Ambos denunciaron un plan oculto del comando de campaña de Capriles, un plan de Gobierno que llevaría a Venezuela a un vuelco a la derecha al estilo de Mariano Rajoy en España (de hecho De Lima comparó a Capriles con el actual presidente del gobierno español). Que el hecho que tanto De Lima como Ojeda empezaron su carrera política como miembros del Movimiento Quinta República y luego militaron en la oposición, Ojeda en particular, monta algunas sospechas, y yo por lo menos quiero pensar que es un intento por el Gobierno de meter miedo a los indecisos y opositores “flojos”, y de tanto De Lima como Ojeda de volver a lucir.

(Un aparte sobre Ojeda: el hombre ha tratado en cuatro ocasiones de ganar la alcaldía del municipio Sucre, una vez con el MVR y tres con la oposición, primero con su partido Un Solo Pueblo y luego con Un Nuevo Tiempo. En las últimas elecciones regionales, cuando Leopoldo López fue inhabilitado y no pudo presentar su candidatura a la Alcaldía Mayor de Caracas, Ojeda fue propuesto por UNT, a pesar que Antonio Ledezma había sido el candidato por consenso –y eventual ganador—.)

¿El daño ya está hecho? Quizá. Pero yo destaco algo que Luzmely Reyes, jefa de política de Últimas Noticias (y una excelente persona), escribió en su columna del pasado domingo. Menciona que en las encuestas, las respuestas a “por quién votaría usted si el presidente Chávez no se puede presentar”, la opción no es Elías Jaua; es Capriles. También destaca que se podría leer que, o es Chávez, o es ninguno. Considerando que el cáncer parece que ya no es un problema –y si lo es, Reyes destaca, se está evitando como la plaga—yo no me preocuparía tanto porque Chávez no se va a presentar. Lo que sí quiero destacar es la última parte de su columna.

Pero si eso pasa allí, del lado de la oposición sucede una situación de descreimiento que puede afectar la opción de Capriles Radonski. Como algunos saben, el voto opositor suele ser muy sensible y huidizo. En general, cuando se le pregunta a los encuestados “quién cree Ud. que va ganar”, la mayoría afirma que Chávez, incluso aquellos que votan por Capriles. 

No hay que confundir este indicador “percepción de ganador” con intención de voto, pero los expertos advierten que es como una señal de alerta sobre una posible abstención. Si un votante piensa que su opción no tiene vida, puede terminar por no asistir a las urnas.

Tal situación se parece a la que se presentó en el referendo por la reforma constitucional en 2007. 

Aquella vez, los estudios mostraban que el NO estaba preñado de abstención. Los que preferían negar la petición del Presidente se abstenían porque creían que Chávez ganaría. Cuando factores de oposición se dieron cuenta de esto, comenzaron una agresiva campaña llamando a votar. La recta final de aquella campaña fue emocionante, porque también obligó al Presidente a moverse para reducir la brecha que se iba a abriendo. 

El referéndum por la reforma constitucional ha sido la única ocasión  que la oposición ha ganado una elección al presidente Chávez. Y la ganamos con una abstención de 44,11%.

No nos dejemos meter miedo, gente. Sí, no se puede negar que, al apelar a la mayor demografía del país, el Presidente siempre tendrá una ventaja legítima. Pero asimismo, siempre usa el temor como un arma. Ha dicho reiteradamente que si Capriles ganara, se acabarían las misiones, se privatizaría PDVSA, se eliminaría el gasto social, incluso se llegaría a una guerra civil (más palabras de De Lima que suyas). Yo espero pensar que nadie sería tan idiota.

Analicemos brevemente: gente que ha recibido atención médica gratuita por primera vez en su vida, ha recibido una vivienda propia (con condiciones) luego de vivir en un rancho, que ha recibido una educación (no muy avanzada, pero educación al fin) por primera vez en su vida, ¿va a llegar un gobierno a decirle “eh, mira, disculpa, pero ya no lo puedes tener”? ¿Es que creen que no se aprendió nada del Caracazo? Al mismo tiempo, debo destacar el mal estado de las carreteras y hospitales, la demora en resolver la vivienda, los constantes apagones y otras deficiencias en servicios básicos, las condiciones con las que te dan las viviendas en la Gran Misión Vivienda Venezuela (no te dan un título de propiedad, así que no puedes ni venderla, ni alquilarla ni modificarla) y un largo etcétera para decir que estos 14 años tampoco es que hayan sido un ejemplo a seguir. Chávez lo que sí hizo, como ya dije una vez,  es aumentar nuestra conciencia socia, demostrar que no se pueden ignorar las necesidades de la gente, del pueblo, durante tanto tiempo. Como tampoco demostrar l’estat c’est moi constantemente.

En pocas palabras, gente: una encuesta es sólo una fotografía de un momento. ¿Que la encuesta de Datanálisis demuestra una ventaja? Sí. ¿Que ya es seguro que va a ganar? No. ¿Que va a ganar seguro si no vamos a votar? Pero de bolas que sí.

A VOTAR CARAJO.