El que no habla es como el que no respira

El pensamiento que he usado para describir este blog tal vez no sea lo más apropiado para el espacio en el que se encuentran y que empieza a cobrar vida hoy por un par de razones, y sin embargo lo es por una.

En primer lugar, el filósofo Gottfried Wilhelm Leibniz, de quien la tomo, era un racionalista, la misma escuela de René “Pienso-Luego-Existo” Descartes. Nuestra condición de seres racionales, en particular nosotros los periodistas, está seriamente comprometida. Yo, en particular me considero un ser en extremo emocional; soy absolutamente hijo de mi madre, más corazón que cabeza. ¿Dónde puede caber la racionalidad en el blog de un periodista con esas características donde además pretende opinar sobre todo lo que observa?

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Gustavo y Franklin

Soda Stereo es lo mejor que ha salido de Argentina desde Valeria Mazza y Julio Cortázar. Es EL grupo de rock en español, algo de lo que me di cuenta lamentablemente después que se disolvieron, claro. No he seguido la carrera como solista de su líder, Gustavo Cerati, pero no hay forma que no acepte su talento tanto para interpretar como para componer. En estos momentos, Cerati está siendo tratado en un centro clínico aquí en Caracas, luego que sufriera un accidente isquémico transitorio (algo que puede generar en un ACV completo) después de un concierto que ofreciera el sábado en la Universidad Simón Bolívar. Lo que soy yo, espero que se recupere muy pronto y nos siga ofreciendo música por tantos años como lo ha logrado Aerosmith.

Pero lo que le pasó a Cerati ha despertado nuevamente un fenómeno que trae Internet cada vez que una celebridad muere/tiene un accidente/cae en desgracia: mostramos nuestro peor lado como sociedad a la vez que buscamos mostrar nuestro mejor lado como fanático.

Cuando Michael Jackson murió el año pasado, Internet se detuvo. Literalmente. No había más nada que importara en el mundo, algo que no sé siquiera si pasó cuando el papa Juan Pablo II murió. La locura mediática, las teorías de conspiración, las dementes reacciones, todo estuvo allí. Yo no hablo demasiado de esto porque yo contribuí a esos “homenajes” (de hecho, hice dos), pero luego leí un post de Open Culture que admito me hizo sentir un poquito mal: enseguida se olvidó la lucha que los iraníes daban porque el mundo reconociera el grosero fraude que hicieron las autoridades gubernamentales, logrando que Mahmud Ahmadinejad resultara reelecto.

No es tan grave, si lo venimos a comparar, pero la situación de Cerati, que ha incluso generado una petición de vigilia para mañana en la noche, ha despertado muestras de solidaridad tales que cualquiera diría que familia de algunos de los que piensan asistir. Pero claro, Cerati es un músico de fama internacional que le ha llegado en el alma a muchos. Franklin Brito, por su parte, es un simple granjero (vamos a usar el término internacional) que lleva casi un año en huelga de hambre exigiendo que se le otorgue justicia; ¿quién ha hecho una velada por él?

(Estoy conciente que muchos dejarán de leer en este punto. Ojalá sea la minoría.)

Pueden chequear la historia de Brito en la página web que se montó para tal fin, pero para resumírselos, al hombre le decomisaron sus tierras en el estado Bolívar (al sur del país) por diversas razones. Al tratar por las vías normales que el Instituto Nacional de Tierras (el órgano encargado de administrar las tierras para producción agrícola del país) le indemnizara, Brito decidió iniciar su huelga de hambre en julio de 2009 en Caracas.

En diciembre, Internet y los medios hicieron suficiente ruido como para que el INTI finalmente le prestara atención y le entregara los documentos que complacían su petición, lo que hizo que Brito levantara su huelga. Pero bien sea por orgullo, por considerarlo limosna y no justicia, o porque después el presidente del INTI y la presidenta de la Asamblea Nacional hicieron unas declaraciones que podrían hacer pensar que lo hicieron sólo para callarle la boca, Brito tres días después decidió resumirla.

Una semana después, un grupo de bomberos, policías y miembros de la Guardia Nacional llegaron a la sede de la OEA donde Brito hacía su huelga, y en la propia operación “comando”, llevaron a Brito a la fuerza al Hospital Militar, donde empezó a rodar la versión de su inestabilidad mental (empezando por declaraciones de representantes del Gobierno). Desde hace 76 días, Brito ha rehusado atención médica, ha recrudecido su huelga de hambre, y está negado a levantarla hasta que le hagan caso… o muera.

¿Llegaron hasta aquí? Muchas gracias. No era mi intención deprimirlos ni molestarlos. Quizá son de los que me echarán a un lado como alguien que no quiere que se disfrute de un concierto o quiere estar siempre pendiente de lo peor que sucede en la sociedad “porque esa es la realidad”. (Respuesta: sí, sobre todo yo, seguuuro…) O son, para citar una frase de Hotel Rwanda, son de los que se enteran de esta historia, dicen “Dios qué horrible…” y siguen comiendo. O son como la mayoría de mis familiares, amistades, conocidos y compatriotas: son de la cultura del “¿y qué le vamos a hacer?” O, quién sabe, son de esos que de verdad empezarán a moverse por tratar de hacer algo por el señor Brito. Mientras escuchan a todo volumen su disco de Cerati o Soda y esperan que se mejore.

Lo malo del mundo de entretenimiento —una fuente que realmente es agradable de cubrir, cuando me toca hacerlo— es que es muy fácil absorberse en ella y creer que mostrarle apoyo a una celebridad por Internet te daría una oportunidad para conocerl@. La vigilia a Cerati que se está pautando para mañana es un gesto bonito, pero, ¿la están haciendo por él, o por ustedes, para demostrar su preocupación por otro ser humano? ¿O esperan que el hombre los agradezca a todos y cada uno de ustedes por haber hecho vigilia por él? (Ojo: sé que hay varios que lo hacen por la bondad de su corazón, en serio. Simplemente porque es su forma de retribuirle a Cerati todo lo que les ha dado, aunque sea indirectamente, y creo que eso tiene su valor. Los felicito, sin ningún sarcasmo. Pero… sigan leyendo.)

Cerati está siendo intervenido por algunos de los mejores médicos de Caracas, acaba de ser operado y por lo visto saldrá bien de su asunto, aunque quién sabe cuándo podrá volver a cantar (tiene lo que se llama una afasia, lo que es dificultad para hablar). Brito, en cambio, en su decisión —y creo que es importante resaltar el carácter de voluntaria que tiene su situación; a él nadie lo obliga— de que se le haga justicia, tiene una salud que se le está deteriorando rápidamente: sufre de hipotermia, una tensión que se le baja constantemente, y de 98 kilos que pesaba cuando inició su huelga, está pesando 46 hoy en día.

Pensemos el caso más grave. Si Cerati muere, su país declarará luto durante varios días, y luego de los obligatorios (y muy merecidos) especiales en radio y televisión, veré miles de blogs y Tumblrs donde pondrán videos y mp3 y posts y textos en homenaje al hombre, corriendo para no perderse la moda, tratar de pertenecer a un colectivo, no ser ignorado; los que hagan un homenaje sincero porque su música significó algo para ellos quizá sean los más ignorados porque son más respetuosos y más apasionados pero más callados. Porque para algunos de eso se trata, de ser quien hable más duro en línea, que tengas aunque sea un minutito de fama y que algo que tú hiciste se vea.

En cambio, si Brito muere —una posibilidad mucho más real, creo yo— será noticia de un día. Morirá sólo con su familia y un abogado que lo está ayudando, quizá con el guardia que el Gobierno le ordenó, tal vez una amiga enfermera. Quizá uno que otro twittero o bloguero le haga un pequeño homenaje o mención; sólo sé de una persona ajena a su familia a quien esa muerte le dolerá en serio. Los medios cubrirán la noticia, quizá se muevan tanto como se hizo en el mundo con la muerte de Orlando Zapata Tamayo en Cuba. El Gobierno dirá que se trató de salvar su vida al hospitalizarlo y el hombre se rehusó. ¿Por qué no le hicieron más caso antes? ¿Por qué los medios no tratan de hacer al menos una mención de Brito al día, mientras aún está vivo y se puede salvar su vida? (Mientras escribo estas líneas, Brito está hablando en CNN en Español; ¿se logrará el cambio?)

Todos tienen derecho a seguir el acontecimiento que uno quiera; de hecho, en esta era de información creo que lo más sano es ser selectivo en la cantidad de noticias que queremos seguir. Creo que preocuparse por Cerati no te hace una mala persona; creo que ignorar el caso de Brito tampoco. Pero creo que mover cielo y tierra para dar una muestra de apoyo a alguien que te ha entretenido con su música e ignorar por completo a alguien que ha escogido su dignidad por encima de su salud demuestra que nosotros, como sociedad, estamos mal. Creo que atacar a quienes quisiéramos que Brito recibiera mejor atención y criticar esa vigilia a Cerati demuestra cuáles son los valores de esta sociedad (mundial). Creo que criticar la vigilia de Cerati sin hacer nada por el señor Brito –aunque sea dedicarle un espacio en tu blog, aunque sea twittear sobre él, aunque sea leer hasta aquí– es hipócrita de tu parte.

Mejórate, Cerati, que no mereces lo que te pasó (eso sí, deja de fumar de una buena vez).

Fuerza, señor Brito. Ojalá la justicia le llegue en vida.

PD: Ojalá los que asistirán a la vigilia de Cerati y tienen cierta presencia en los medios aunque sea mencionen a Brito. Si no, igual los seguiré leyendo/escuchando. Seguiré sin pensar que son malas personas… pero sí les pediría que usen ese poder mediático para otras cosas de vez en cuando. Yo los apoyaré, claro que sí.