Reach out and touch some one… aunque sea sin querer

Fíjate tú.. tenía desde julio que no escribía nada en el blog. Y me siento un poquito mal, porque era un hábito que tenía muy arraigado. Pero de repente la vida me alejó un poquito de él, y bueno, lo tenía abandonado. Me siento como si hubiese dejado de llamar a un buen amigo. Y hoy pasó algo que me impulsó a volver.

El título era un slogan de una compañía telefónica en EE.UU. y se traduce “estira la mano y toca a alguien”. Lo puse porque resulta que una muchacha llamada Lali leyó mi blog y por lo visto algo la inspiró para poner un comentario. Y lo que más me impactó fue que me dice que lo leyó en un momento importante en su vida, y que mis comentarios la ayudarán.

¡WOW!

¿Por qué inicia uno un blog? En mi caso en particular, porque siento que de vez en cuando tengo algo que quiero decir y en ese momento no tengo a nadie con quién opinar. Además, estoy estudiando comunicación, tengo que practicar escritura en algún lado, ¿no? Pero la verdad es que las palabras afectan a la gente. De múltiples maneras. En especial si es gente cercana a tí. Una amiga, Waleska, me envió un email muy hermoso diciendo lo mucho que la conmovieron algunas de mis entradas, así que Lali no está sola. ¿Cuánta gente ha leído este blog y se ha visto igualmente afectada pero sin comentarios? Es una prueba más de la responabilidad que tenemos aquellos que nos dedicamos a escribir para trabajar, para vivir o porque nos gusta. Uno nunca sabe cuando algo que consideramos inofensivo puede ser el mayor insulto para otra persona, o ser la diferencia entre seguir adelante o dejarlo todo. El poder de la palabra escrita.

Para Waleska: Sabes lo lindo que pienso sobre tus sentimientos. Me alegro que te dejen un sentimiento positivo.

Para Lali: Estoy sumamente conmovido por tus palabras. De verdad espero que te ayudado de cualquier forma posible. Recibe un abrazo muy grande.

Para todos: Yo sigo pensando que casi todo lo que escribo es paja. Gracias a aquellos que opinan lo contrario.