Y se acabó

Mi papá tiene la costumbre de decir que el 31 de diciembre es un día más. Y si lo ven con un ojo frío y crítico, tiene razón. Digo, nadie importante (si no cuentan al bajista de Aerosmith) nació ese día, nada se descubrió, no hubo un verdadero evento vital en la Historia. Simplemente… se acabó el año. Algo que ocurrirá hasta que el Sol devore a la Tierra dentro de 15.000 millones de años. (Sí, en serio.)

Pero los seres humanos lo han convertido en la gran fiesta mundial (bueno, excepto en China y zonas aledañas). Ese día todo el mundo celebra que el tiempo aún avanza, que el Sol aún se levantará en el horizonte, y que nosotros seguimos aquí.

Bueno, yo estoy en ese segundo grupo. Es una extraña mezcla de felicidad y nostalgia, donde en esos momentos mientras esperas las doce campanadas al lado de tu familia y demás seres queridos recopilas todo lo que pasaron en esos 365 días, piensas mucho qué hubieras hecho distinto y qué quisieras revivir porque lo hiciste tan bien o la pasaste tan genial. Al mismo tiempo, miras hacia adelante y es un enorme y vasto laberinto de canales, donde sólo puedes caminar hacia una dirección, sólo se ilumina un día a la vez y se va cerrando detrás de ti para no abrirse más, de modo que más vale que lo que hagas en esa cámara en la que te encuentras valga la pena.

Este año fue extraordinario, estoy lleno de cosas por las que debo estar agradecido. Por el Correo del Ávila, por El Nacional, por la tesis. Por terminar la universidad, por terminar Loscher. Por cada beso tuyo, por cada pedazo de piel que acaricié, por cada sonrisa que me regalaste. Por la salud de mis padres y hermano, por cada película. Por las amistades que mantuve, por las nuevas que hice. Por el resultado de las elecciones. Por cada risa. Por cada llanto consolado.

Lo que más quiero para el año próximo, claro está, es que todos caminemos juntos a una sociedad en que nuestra comodidad individual sea menos importante que la comodidad colectiva. Lo que más quiero para mi familia, que la tranquilidad sea una realidad permanente, como lo fue en gran parte de este año. Lo que más quiero para mí… bueno, que todo lo bueno que me pasó en este 2007 que está por terminar –los premios, las satisfacciones académicas, las buenas relaciones– sean un pálido reflejo de lo que me espera en 2008. Que ese viaje, ese trabajo, ese dinero extra, se den también, al lado de una salud cada vez mejor y una madurez cada vez más definida. gracias Dios mío por todo lo recibido, y lo que voy a recibir.

Por último, gracias a ti, amigo lector, que cada vez inspiras más cosas para este blog, y seguro inspirarás muchas más.

¡Feliz Año Nuevo, mundo!

Día del Blog

Pues sí, hoy es Día del Blog otra vez. No tengo muchos que aportar, creo, pues la mayoría de los blogs que quiero recomendar son bien conocidos por todos ustedes. Pero acá van:

1.- Así pienso, tú que dices?: El blog de Oswaldo Aiffil es para mí como las palabras de un sabio tío que está ahí cuando necesito calmarme y me dice «chico, pero para qué te enrollas…» Y casi siempre termina teniendo razón.

2.- Archivos Abandonados: «La basura de un hombre es el tesoro de otro.» No pregunten. Sólo visiten. Y ríanse.

3.- Venezuela y Su Historia: Cualquier intento por difundir nuestra historia tiene que ser apreciado. Y el Profe lo hace excelentemente.

4.- Zz: Es de una amiga, pero lo recomiendo también porque es bueno.

5.- Venezuelan Compass: El pana Tupi es bien lúcido en sus análisis. Me alegra que haya decidio hacer su blog.

Es muy sabroso saberse rodeado de la gente que hace cosas como ésta todos los días. De modo que a todos: Feliz Día Nuestro.

Un pequeño recordatorio: La Naturaleza MANDA

Recientemente, con el huracán Dean azotando el Caribe, el terremoto en Perú y las inundaciones con las lluvias por acá, siempre conviene recordar que no importa cuánto nos preparemos, no importa cuan superiores nos juremos, estamos en este planeta como inquilinos, no como arrendadores. Y Mamá Naturaleza (no emtan a Dios en este peo) siempre considera necesario echarnos un recordatorio, así sea uno pequeñito como el de esta mañana.

Caminaba yo hacia mi nuevo trabajo (nuevo será hasta que tenga un mes), cuando me extraña que veo una policía impidiendo el paso hacia una calle en particular. Si se quieren ubicar, esta calle es la que desemboca al final en la Fundación Polar. Si salen de la Francisco Fajardo a Los Cortijos (perdón a quien lea esto de afuera), pasan EPA, pasan los depósitos de la Polar, pasan la Coca-Cola y Rori, y a juro tienen que cruzar a la izquierda. Una cuadra después está la CANTV, el Banco Mercantil y la entrada al Club Los Cortijos. Bueno, lo que van a ver ocurrió a media cuadra de la entrada, hoy en horas de la mañana.

Nadie pudo (o quiso) hablar conmigo al respecto, pero con los días de lluvia que hemos tenido, es mi teoría que el árbol, que creo que es un mango (Mangifera sp.)), tenía ahí cierto tiempo, y al ser una zona industrial, no puede haber tenido un suelo muy saludable. Las raíces no deben haber estado muy fuertes, y los palos de agua que han caído deben haber aflojado el suelo. Fue cediendo, fue cediendo, hasta que…

En la siguiente foto, fíjense en cómo estaban las raíces. Se arrancó de cuajo. Y miren cómo destrozó el amortiguador de la gandola, que por el tamaño del hombre se imaginan el tamañito del árbol. Es absolutamente increíble; ese árbol tiene que pesar mínimo cuatro toneladas.

En resumen, empiecen a cuidar este planeta gente, si no lo están haciendo. Uno nunca sabe cuándo al planeta le va a dar por devolver el golpe.

P.D.: Creo que esta fue mi primera experiencia como «periodista ciudadano» o, como dice Luis Carlos Díaz, «infociudadano». Simplemente fascinante.

Vaya una semana

Es por estas cosas que la gente profunda y filosófica tiende a decir que uno no debe desesperar ante las vicisitudes que te lanza la vida. Para decirlo de un modo menos adornado, cuando la basura está cayendo del cielo, espérate, que en algún momento cae whisky.

Digamos que mi vida ha tomado un vuelco muy distinto a como estaba hace un año, profesionalmente hablando. En agosto de 2006, yo me sentía absolutamente estancado, peleando con gente que no tenía o tenía muy poco interés de estar allí, casi tan poco como yo tenía de estarles tratando de enseñar inglés.

Ahora, hoy cumplí una semana trabajando para uno de los periódicos de mayor prestigio en el país: El Nacional. Y ya no como pasante, sino como periodista.

Eso es como que hayas empezado el año cargando bates para Sammy Sosa y al año ponchas a Sammy Sosa.

Es el equivalente a empezar el año comprando el calendario de Daniela Kosán y lo terminas casándote con Daniela Kosán.

Pero yo lo mejoré: me empaté con María Antonieta. (Aaaaay, qué lindoooo…)

Bueno, vuelvo al tema.

Resulta que El Nacional va a ser un relanzamiento de su página web, para hacerla mucho más interactiva para sus lectores. Van a poder dejar comentarios sobre casi todo lo que hay en pantalla, y van a tener una sección de blogs muy completa (al menos eso me han dicho). Y papá aquí presente es quien se va a encargar de administrar blogs, comentarios, encuestas y el ocasional chat en el site. Es mucha responsabilidad, pero estoy super entusiasmado.

Por supuesto, ya me he encargado de hacerme conocer en el periódico…

El primer día dejé la cédula en una fotocopiadora. Al día siguiente, al menos 15 personas me preguntaron: «Ah, ¿tú eres el que dejó la cédula, no?» Eso se llama quince minutos de fama…

Y el viernes, tuve un momento de crisis que prefiero no narrar. Digamos que el que va a ser mi jefe directo ya no me mira con los mismos ojos…

Bueno, en fin. Aquí estoy, y voy a hacer todo lo posible por quedarme. Por un buen, buen tiempo. Y si no me quedo en el .com, pues aspiro o al cuerpo «Ciudadanos» o «Escenas»… Pero ahí espero retirarme, compadre. ¡¡¡Deséenme suerte!!!

P.D.: Los blogs seleccionados son de la crême de la crême de la blogósfera. Estoy bien contento de estar en contacto con ellos. Si quieren saber la lista de ganadores, visiten este link.

¡Que sea un fantasma!

Esta será la primera y única vez que tocaré este tema.

Lo que ocurrió hoy 11 de junio en la feria de la Universidad Católica me recordó (en mucha menor escala) a lo que sucedió el 2 de febrero de 2006. El anfitrión televisivo ultraconservador Pat Robertson dijo, así tan claro, en su programa de televisión Hannity and Colmes, que los Estados Unidos deberían tomarse en serio el plan de asesinar a Hugo Chávez. Sus palabras exactas fueron: “Saben, yo no sé sobre esta doctrina de asesinato, pero si él cree que estamos tratando de asesinarlo, creo que realmente deberíamos avanzar y hacerlo.” Y después el corolario: “Es mucho más barato que empezar una guerra… y no creo que ningún embarque de petróleo se detendría.”

Está de más decir que sus comentarios causaron revuelo. El entonces vicepresidente José Vicente Rangel acusó a Robertson de comentarios terroristas, y que la respuesta del Departamento de Estado pondría su política de antiterrorismo a prueba. Dicho departamento en efecto respondió, diciendo que los comentarios fueron inapropiados y no reflejaban la política de los Estados Unidos. Y además, claro está, Chávez tuvo una defensa internacional tanto directa como indirecta. De un golpe, Robertson convirtió al Presidente en todo un mártir. Y no tuvo más remedio que retractarse.

Pues bien, vuelvo a lo que pasó esta mañana, que lo sé por referencias, ya que me encontraba en clases en el momento. Robert Serra, estudiante de Derecho en nuestra universidad, afecto abiertamente al oficialismo, recibió una andanada de pitos, gritos de “fuera”, “vendido”, “limosnero” y demás. Tuvo incluso que ser escoltado por los señores de seguridad a su salón, sobre todo cuando de gritos se pasó a lanzarle vasos, servilletas y monedas, en alusión a sus comentarios en la Asamblea Nacional el pasado martes de que la Universidad le debía dinero por haber paralizado las actividades.

Quiero dejar algo bien claro: no conozco a Robert Serra. Y para ser franco, no quiero conocerlo. Me parece, de vista, una persona arrogante, que quiere imponerse porque sí, que sólo quiere quedar bien con las figuras de autoridad que están por encima de él, usando un método que no pretendo reproducir aquí. Además, después del incidente de hoy, sospecho que es lo que popularmente se llama “showsero”, pues me parece muy raro que causalmente haya estado hoy en la feria de la universidad, cuando sus mismos compañeros dicen que normalmente se mueve de su carro al salón, y del salón a su carro. Y que además haya venido vestido de una forma particularmente llamativa, con una gorra de la bandera de Venezuela y una chaqueta roja. Y que además llegaría con dos escoltas, algo que no sé si es verdad o no, para ser sincero. Me parece que soltó una carnada que muchos agarraron con toda la rabia de un pez aguja.

Es cierto: Robert habló muy mal de nuestra alma mater, algo que ciertamente me afecta a mí y contribuye a la mala imagen que tengo de él. Pero Robert también tiene derecho a esa libertad de expresión por la que todos hemos manifestado estas dos semanas. También fue víctima de una intolerancia que tanto, tantísimo hemos criticado de parte del gobierno, una actitud que “de este lado” buscamos justificar diciendo, como el niño que pelea con el hermano, “ellos empezaron”. Y lo único que hicieron fue empujarlo al centro del escenario, darle una importancia que puede que no merezca para nada. Si no me creen, ya Mary Pili Hernández lo defendió a capa y espada en su espacio radial en Actualidad 90.3. No quiero ni pensar cómo lo tratará el “inefable” Mario Silva en su Hojilla.

A todos los que lo pitaron y a aquellos que lo habrían hecho si hubieran estado allí: ¿ustedes se imaginan cómo se hubiera sentido el “amigo” Robert si llegaba a la feria y nadie lo hubiera notado? ¿Creen realmente que se sintió mal por lo que le sucedió esta mañana? Seguramente a esta hora está pensando en la entrevista que tendrá en VTV, quizá hasta en el reconocimiento que le hará el mismo Chávez. ¿Creen realmente que lo perjudicaron?

Piensen ahora en estas palabras a ver si les ayuda a su próximo encuentro con éste o cualquier otro de los estudiantes que apoyan al oficialismo con los que se puedan encontrar: “Alábame, y soy un héroe; insúltame, y soy un mártir; ignórame, y soy un fantasma.”

Las preguntas…

1.- Nombre real: Juan Carlo Rodríguez Rojas.
2.- Edad: 35 años, a pesar de las canas.
3.- ¿De dónde vienes? Hasta donde sé, de un par de opuestos pero encantadores seres humanos que me crearon en Madison, Wisconsin, EE.UU.
4.- ¿Qué haces aquí? Si lo supiera, creo que escribir un blog sería la mitad de divertido.
5.- ¿Crees en Dios? Pero cómo no. Él lo es Todo.
6.- ¿Te has enamorado? No hay mejor condición en el mundo.
7.- ¿Cual ha sido la peor jugada que te ha hecho la vida con respecto al amor? Que me hayan botado dos mujeres distintas cuando estaba en la cúspide de la ilusión, por egoísmo e inmadurez. Y esto fue con un par de meses de diferencia.
8.- ¿Estudias? ¿Para qué? Oh sí. Porque no hay nada como finalmente dedicarse a tu vocación.
9.- ¿Eres lo que quieres ser? Aún no, pero para allá vamos.
10.- ¿Cuál es tu mayor temor? Quedarme solo.
11.- ¿Si te dicen que mueres mañana y son las 9:00 p.m. qué harías? Diría todas las verdades que he debido decir, y luego me acurruco con la mujer que amo y espero el frío toque del Segador.
12.- ¿Qué no puedes dejar de hacer ni un solo día? Hay varias cosas, pero me he dado cuenta que tengo una dependencia de sanidad cuestionable a conectarme a Internet.
13.- ¿Tienes vicios? Aparte de lo mencionado, origami y… besos. 🙂
14.- ¿Tienes secretos? ¿Para qué? Algunos. Soy como un libro abierto, pero hay que tener algo de misterio.
15.- ¿Cuándo dijiste el último te quiero? Anoche.
16.- ¿De poder ser un artefacto eléctrico, cuál serías? Un iPod. Qué rico tener toda esa atención. 😀 NAh, probablemente un Hummer. Dios, las implicaciones psicológicas de estas respuestas…
17.- ¿Qué te apasiona? Leer, y una buena película. Ah, y otra cosa, pero éste es un blog para todos. 😉
18.- ¿Cuál ha sido el momento más intenso de tu vida? Dios, el 4F, el 27F, el 11A, el 11S, el 26A(go) (por cuestiones mías)…
19.- ¿Qué piensas de la virginidad? Me parece admirable que haya una mujer que respete esa condición de sí misma en esta era. Pero no juzgo a nadie que no crea en ella. Cada quien es libre de pensar como quiera.
20.- ¿Qué te trajo el niño Jesús el año pasado? Un bluejean y un libro, pero de pana no me acuerdo cuál.
21.- ¿Ya estás ladillado de responder? Abierto a todo, qué te puedo decir. Supongo que es uno de mis problemas.
22.- ¿Te atreves o por amor? Me ATREVO, carajo.
23.- ¿Saldrás a votar el 3D? Por supuesto que sí.
24.- ¿Que cambiarías de tu vida? La flojera del carajito que pudo estar viviendo toda esta vaina hace diez años.
25.- ¿Qué es una lágrima para ti? No soporto verlas, ni de un niño ni de una mujer. Y coño, a veces cómo quisiera soltarlas menos.
26.- ¿Uva, manzana o mango? Mango, baby!
27.- ¿Qué es lo mejor de tener un blog? Para robarme una frase de Khabiria, que sale más barato que un psiquiatra.
28.- ¿A quién le mentaste la madre la última vez? Al hijo de treinta castas de PUTA que decidió comerse el semáforo.
29.- ¿El último piropo? Me dijeron el sábado que estaba muy elegante. Varias veces. 🙂
30.- ¿El último beso? El sábado.

¿Quién sigue? A ver: Marian, David… adelante.

Cuando conoces a un ídolo

Cuando entrevisté a esa leyenda de la música que es Alfredo Escalante, estaba decidido que quería dedicarme a las entrevistas. Alfredo fue mi primera celebridad, y estaba convencido que por ese camino me iría, sin estar consciente que eso no lo decide uno solo. Pero esta entrevista sigue siendo una de las que guardo más cerca de mi corazón, no sólo por ser la primera, sino por ser la primera que le hice a un auténtico héroe mío. Cinco años después, el 27 de enero, la voz de Alfredo se apagó para siempre. Recuerdo a los dos sentados a la entrada de la emisora donde trabajaba, 92.9 FM, y recuerdo pensar que algo siempre pasa cuando conoces a tus ídolos: te das cuenta de lo humanos que son. Me impresionó que le llevo casi cabeza y media, luego de años de pensar que el hombre sería un gigantón. Y segundo, me pegó lo disminuido que se ve, como si estuviera de verdad pasando por tiempos difíciles. Claro, cuando empezó a hablar, se nota que es un tipo que está claro en la vida, aunque sus momentos de transportación mística aún aparecen. Les comparto la entrevista sólo modificando un poco esta entrada, lamentando mil veces la falta de una buena cámara para tomarme la respectiva foto con él, sabiendo que ese es un momento que más nunca tendré. Que las estrellas te iluminen a otro amanecer, Duende Azul. Gracias por tanto.

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Con la música aunque mal pague

Escalante hasta las estrellas… y un nuevo amanecer

Disc-jockey en una discoteca. Productor en la radio. Animador en televisión. Asesor de bandas. Productor de espectáculos. Locutor. Impulsor del rock nacional. La nostalgia lo rodea, pero Alfredo Escalante no nada en ella, sino que corre a su lado, viendo hace adelante

No llega en una moto, ni en un carro lujoso, sino a pie. Lleva una franela blanca con el nombre del programa que ya lleva casi quince años en 92.9, La Música Que Sacudió Al Mundo, acompañando el dibujo psicodélico que aparecía en el programa homónimo de televisión, pantalones negros que parecen que lo han acompañado esos quince años, y cargando un morral NY & Style. Lo único que podría delatar que este hombre de barba y corta cabellera blanca, de baja estatura y flaca contextura es Alfredo Escalante son las colas de los tatuajes que se ven debajo de las mangas, el aro en la oreja izquierda y, por supuesto, los eternos lentes de sol.

Alguna vez dijo que los lentes eran porque, como los ojos son el reflejo del alma, no le interesaba que supieran qué llevaba adentro; pero ahora dice simplemente que es que se cuida los ojos. “Ahora estoy usando lentes para leer, que no es que me sienta orgullosísimo de eso”, ríe. “Mi hermano [Cappy Donzella, legendario líder hippie de los ‘60 y también locutor] decía cuando estaba en Radio Capital que el ácido me había volado los ojos y por eso me había puesto los lentes oscuros. Pero tengo ojos que lo ven todo, y quizá detrás de los lentes oscuros veo más.”

Y cuánto habrá visto. Con 64 años recién cumplidos (nació un 25 de octubre de 1942), qué largo, extraño viaje ha tenido Escalante, en palabras de los Grateful Dead. Resulta difícil no asociar su nombre con lo mejor del pasado de la música del país: desde sus inicios como musicalizador en discotecas como L’Insolite, su “transmisión en vivo” del festival de Woodstock, su famoso programa, primero en TVN5, luego en Venezolana de Televisión, hasta la organización de grandes conciertos en el Poliedro y su participación con la banda Arkángel, Escalante ha hecho todo cuanto ha podido para apoyar la movida del rock en Venezuela. Y a pesar de todo, ha conservado un aura de misterio, de distanciamiento del mainstream, de modo que no mucha gente puede decir que conoce a Escalante.

Alfredo y sus relaciones

En parte se debe a que las personas con las que más se le ha asociado ya no están tan cercanas a él. “Mi hermano está con el ‘proceso’, trabajando en Radio Nacional. Tenemos muy poco contacto, porque yo no creo en talibanes de ningún género, ni en política ni en música”, cuenta, sin ninguna alteración en su voz. “Aunque soy seguidor de una tendencia extrema, soy muy ecléctico a la hora de pensar. Pienso que una vía del medio es preferible que ir a los extremos, no hay que cometer a los extremos para ir por el medio.”

(Nota curiosa sobre su persona: “Me gusta el sonido del silencio, me parece que es el mejor sonido, el sonido del ambiente. Nosotros usualmente hacemos música hablando, y todo lo que nos rodea es música. Ese bombardeo mediático no lo soporto.”)

En cuanto al resto de su familia (su hijo Alfredo, de 41 años, su otro hijo Darío, de 28, y Chiron, la única hija, de 15 años), Escalante los lleva muy cerca de su corazón, si no de su domicilio: “Mi hijo mayor sigue en Italia [es músico], el otro ahora está en España, ahora trabaja en una radio, trabaja con rock [con Mariskal Romero, antiguo mánager de la banda de rock Barón Rojo y viejo amigo de Escalante]. Y mi hija vive aquí en Caracas con su madre.”

Uno supondría que tener una hija adolescente lo tendría tan en contacto con el mundo de los jóvenes como lo hace su programa. Y sin embargo, dice que no es así. “Porque no tengo contacto con el entorno de mis hijos… porque normalmente un joven ve a alguien con canas, desconfía, es un rechazo automático.” Y de hecho, tampoco hay mucha relación con las personas de su edad: “No es por nada sino porque ellos están en otra cosa. No soy nostálgico, soy progresista en el sentido musical, de que siempre estoy buscando. Creo en la música rock, sea de la tendencia que sea, me gusta muchísimo el blues, esa música que dio origen al rock…”

¿No es nostálgico? Difícil de creer. ¿Por qué, entonces, tanto dedicado a los clásicos en su programa? ¿De verdad no es nostálgico? “No, qué va, porque si no estaría en la música de los ’70, ’80 y ’90, y ése no es mi rol”, ríe. “Creo en la buena música. Así como pongo a Van Halen, pongo a System of a Down, pongo a Cradle of Filth. Muchos me acusaban también cuando tenía el programa de televisión de favorecer al grupo Arkángel, porque yo los manejaba, cosa incierta. Yo no los manejé nunca, yo era el asesor, una cosa diferente al manejador.”

Arkángel. La legendaria banda de rock pesado liderizada por el ahora polémico Paul Gillman. Ambos tenían una relación de padre-hijo, ambos se llaman el putativo del otro (“y los hijos no se niegan, aunque le hayan salido bobos”, afirmó alguna vez Escalante). Entonces un día aparecieron las creencias políticas, y por lo mismo que Escalante no cree en comandantes ni talibanes, la relación se enfrió, más que nada por las dudas que tiene sobre la sinceridad de las intenciones de su protegido: “No creo que cantarle a Alí Primera sea situarse en la dinámica de un país como el nuestro, ni en el 2006. Yo no creo en esa nostalgia, que me parece falsa de toda falsedad, para parafrasear a algún político que hay por ahí. No creo que él nunca haya sido seguidor de Alí Primera. Era demasiado sifrino para eso. O al menos eso fue lo que me demostró cuando teníamos un trato cercano.”

Los dos se volvieron a encontrar en la rueda de prensa del concierto de Dio, en agosto de este año. “Me trató de una forma muy cariñosa”, cuenta Escalante. “Más que todo, pienso yo, que por el entorno. Inclusive nos tomaron fotografías de ese abrazo del oso. Yo no me paré de la silla, y lo que hice fue pintarles una paloma a los fotógrafos para que no publicaran la foto.”

Alfredo y su mundo

Prueba de que si algo lo puede definir, es su rebeldía, aún a esta edad. “Yo soy un buen Escorpión, yo ni olvido ni perdono. Puedo dejar pasar, saltar por encima de las tumbas, pero los muertos, muertos están.” Por eso para él, Sting se quedará como un patán, “un mono de ojos azules” a quien entrevistó una vez en los ochenta, cuando el grupo Police vino a Caracas. “Y mientras más tiempo pasa, más lo considero así, porque uno tiene derecho a retomar el camino andado y desviarse, porque esa es la ley de la vida, porque uno tiene su verdad”, afirma con claridad. “Pero cuando le huelo la mentira, amigo, ya sigo de largo y le paso por encima. He visto muchos personajes y he conocido mucha gente que al paso del tiempo, me han demostrado que yo tenga la razón, aunque no es agradable tener razón sobre cosas desagradables.”

Y razón ha tenido muchas veces. En aquel entonces, cuando estaba en su programa Médium, de Radio Capital 710, lo normal era que las canciones en la radio duraran menos de dos minutos. Y sin embargo, Escalante ponía temas como “July Morning” de Uriah Heep, o “Stairway to Heaven”, de Led Zeppelín, que excedían los siete minutos. “Yo me acuerdo que cuando yo ponía eso a mí me decían que si yo estaba loco”, dice, igual de divertido. Y ahora son clásicos.

Pero a pesar de su trayectoria y su habilidad de médium, es difícil que hubiera predicho en dónde está hoy. Aparte de La música…, que se oye los domingos en la noche, también tiene La música que no me gusta, un espacio de media hora de lunes a viernes al mediodía, donde se escucha —horror de horrores— RBD, Justin Timberlake, Calle Trece, por Dios…

Para alguien con la autoestima de Escalante, es, por decir lo menos, una prueba. “Había una de dos: o lo aceptaba o no lo aceptaba. Como tenía el permiso de PNI, y para no dejar esa brecha abierta a cualquier hijo de vecina, preferí asumirlo, aunque sabía que iba a ser un reto que todavía no lo entiendo. Por eso sigo diciendo que 92.9 sigue poniendo la música pop, yo sigo poniendo los comentarios de rock”, cuenta, entre resignado e irónico. “Sin embargo sé que no es una excusa viable; quizá la más viable es preservar el físico del ser, de algo tienes que comer.” Pero eso sí: “Es un suplicio.”

“Por eso sigo diciendo que 92.9 sigue poniendo la música pop, yo sigo poniendo los comentarios de rock”, se defiende. ¿Ha entonces cedido a los poderes? ¿Se ha… prostituido? “No, si me dicen prostituido, sería necio decirlo ahora. Ya yo estoy más allá del bien y el mal, me resbala.”

Será por eso que puede vivir sin problema con una mujer cuarenta años menor que él (“Me ha servido de mucho estímulo, mucha renovación,” afirma). Será por eso que se considera aún ingenuo, pero no inocente (“todavía creo en la gente, todavía creo en la posibilidad de que la música logre por fin estabilizarse, musicalmente hablando del país, porque aquí hay demasiada estrella”). Y sin embargo, está claro que ha levantado pasiones de uno y otro lado.

“Hay una frase que dijo Alan Aldrich, un ilustrador que hizo un libro sobre los Beatles, aunque no me voy a comparar con ellos, es que si alguien ha generado tanto amor, también tiene que haber generado mucho odio. Yo creo que en este caso puedo endosarme esa frase, me la puedo colgar,”, dice.

Es imposible dejar de preguntar: ¿que cree Escalante que dejará antes de que las estrellas lo guíen hasta un nuevo amanecer? “A muchos no les interesará, sobre todo los que trabajan acá en la radio pero a los que me escuchan sí, y es esto: que hagan lo que tengan que hacer. No con esto quiero decir que uno haga lo que le da la gana per se. Uno tiene que primero aprender qué es lo que vas a hacer, qué es lo que estás haciendo.”