Meme: ¿Qué harías antes de partir?

¿Quiénes vieron Antes de Partir? La película del año pasado con Morgan Freeman y Jack Nicholson no fue un éxito especial en taquilla, pero a mí me tocó algunas fibras sensibles, como dije en la reseña en mi otro blog. Y bueno, he aquí el resultado de dicha inspiración.

Todo el mundo tiene un plan de vida, un conjunto de metas que uno quiere alcanzar antes de reunirse con su Creador al final de lo que esperamos sea una larga y productiva vida. Eso puede ser una familia, una empresa propia, una vivienda propia en tal zona, etc. Pero hay también eventos individuales que uno quiere vivir por cualquier razón que uno quiera, más que nada por satisfacción personal. Puede ser algo tan grandioso como pararse en el Himalaya o recibir un beso bajo la luna llena. Esa es la lista de eventos que comparto con ustedes hoy, sin ningún orden en particular ni ningún plan, y quisiera saber cuáles serían los de ustedes.
Reglas:

  • Deben ser 10, 50 ó 100 metas. Ni más ni menos.
  • Deben todas ser más o menos realistas. Claro, yo no creo que viaje a la Luna antes de morir, pero si ustedes creen que sí….
  • No pongan una fecha específica ni un orden de importancia. Simplemente que sea antes de dejar este mundo.
  • Traten de evitar cosas tan mundanas como “Quiero acostarme/besarme/pellizcarle una nalga a X celebridad”. A menos claro, que su vida esté tan llena de esos, ejem, sueños. Acéptenlo de una vez, Aura Ávila no los va a llamar.
  • Al menos cinco imágenes que ilustren sus deseos. Allá yo que puse muuuchas más. 🙂
  • ¡Compartan!

Anyway, aquí les va:
1.- Pararme frente al Salto Ángel.


2.- Nadar con una ballena
gris, jorobada o azul.

3.- Ver a mis hijos en un país próspero y con un mínimo de conflictos.

4.- Ver una película (o diez) en el Alamo Drafthouse en Austin, Texas. Alterno: el Teatro Chino de Los Angeles.

5.- Tener mi voz en un programa o película doblado. ¡Ya hice el curso! (De doblaje, digo.)

6.- Tener mi propio programa de radio.

7.- Asistir a un festival de cine.

8.- Lanzarme la caminata hasta Los Nevados en Mérida. (Aquí el mapa, cortesía de Google Maps, claro.)

9.- Viajar (en ese orden) a Japón, Australia, Tailandia, España, Alemania, Chile, Argentina o Canadá.

10.- Hacer el amor en la playa (punto extra si es de noche y luna llena).

11.- Hablar largo y tendido con mi hijo sobre la vida y la muerte. Y me entienda.

12.- Darle dos nietos a mis padres. (Esto creo que debería ser antes que ellos partan, pero bueno…)

13.- Escribir un libro.

14.- Sembrar un árbol. (Y sí, tener un hijo.)

15.- Viajar a las Islas Galápagos. Sí, para estar como en la foto. 🙂

16.- Conmoverme hasta las lágrimas con algo que me hayan escrito (niños o pareja).

17.- Ver el Guaire limpio.

18.- Pasar un día con una tribu indígena en cualquier país (mongoles, yanomamis, cheyenne, masai…)

19.- Viajar en tren.

20.- Aprender a cocinar. (BONO: preparar una cena para mi familia.)

21.- Dar un beso largo, intenso, tierno y apasionado en un sitio cómodo pero de poco espacio.

22.- Hacer el Camino de Santiago.

23.- Llevar a mis hijos a Disneylandia.

24.- Conocer la Gran Sabana.

25.- Ver los Diablos Danzantes de Yare.

26.- Asistir a la procesión de la Divina Pastora. (Bono: si en algún momento tengo que mudarme de Caracas, que sea a Barquisimeto.)

27.- Volver a San Francisco, California.

28.- Hiper-galla: Asistir a la Convención de Origami USA en Nueva York.

29.- Pararme en Ayers Rock, en Australia.

30.- Asistir a un concierto de rock en un estadio extranjero, o en un club tipo The Whisky A Go Go. (Bono: ¡ir al Whisky A Go Go!)

31.- Probar ajenjo sin consecuencias que lamentar. (Bueno, sin muchas consecuencias que lamentar.)

32.- Viajar a Rumania y conocer el castillo de Vlad Tepes (a.k.a. Drácula).

33.- Ver una película con Alfonso Molina (o cualquier crítico de cine, local o internacional, de esa altura).

34.- Tener un autógrafo de Sean Connery. 35.- Recorrer Latinoamérica, como lo hiciera el Che Guevara (uno de los pocos ejemplos a seguir del hombre).

36.- Visitar el Museo y Salón de la Fama del Rock & Roll en Cleveland, Ohio.

37.- Asistir a un juego de béisbol (no he ido aquí porque vivo en Caracas y soy magallanero, por lo tanto temo por mi bienestar físico, jejejeje).

38.- Volver a la Rivera Maya (Cancún). 39.- Amanecer en el Llano de Apure o Guárico.

40.- Entrevistar a Leonardo Padrón. Para los que no sepan, es un escritor, dramaturgo, poeta, guionista y entrevistador venezolano.

41.- Pasar un fin de semana en Los Roques (quién no, ¿verdad?)

42.- Conversar con alguna figura influyente internacional. Aspiraría que fuera Nelson Mandela, pero dudo que suceda en mi vida, por aquello de que él ya está al final de la suya. ¿Quién me sugieren? 🙂 (Por mi profesión de periodista he podido entrevistar a algunas personalidades bastante influyentes aquí en Venezuela, por eso creo que el reto es que sean internacionales. Ojalá don Arturo Uslar Piertri hubiera estado vivo cuando empecé la carrera.)

43.- Ver una de las Biblias de Gutenberg. Sólo quedan cuatro copias completas en el mundo.

45.- Visitar uno de estos museos (o todos, pues): el Louvre, la Galería Nacional en Washington, el Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional de Atenas o la Galeria de los Uffizi en Florencia. BONO: ver los cuadros La Gioconda (sí, la Mona Lisa) de Da Vinci, El Grito de Edvard Munch, El Bombardeo de Guérnica de Pablo Picasso o La Persistencia del Tiempo de Salvador Dalí. 46.- Visitar la Capilla Sixtina (¿qué católico no quisiera conocer el Vaticano?)

47.- Viajar a la Tierra Santa (Israel) y de paso tratar de conocer todo lo que pueda del Medio Oriente. Incluso Iraq.

48.- Oir de mi hijo y/o especialmente de mi hija: “¿Reggaeton? ¡Odio esa vaina!”

49.- Lanzarme en parapente o paracaídas. ¡Juro que lo haré!

50.- Asistir al Lebowski Fest o al Shawshank Redemption Trail, dos festivales que celebran dos de mis películas favoritas.

51.- Contemplar un atardecer en Barquisimeto.

52.- ¡Viajar al Zulia! Sólo espero la tramitación de la visa. 😉

53.- Disparar un arma. No contra algo vivo, ojo.

54.- Tener un perro. Lo más probable es que sea un beagle, pero quisiera que fuera un pastor alemán. O un boxer. Cualquier cosa excepto un pitbull, gracias.

55.- Fotografiar a alguna especie en peligro de extinción en su estado salvaje. Por supuesto que de primero el cardenalito, pero también quisiera ver un tití león, un leopardo de Amur (sí, seguro) o un rinoceronte de Java. De primero, un cóndor andino volando en los cielos de los páramos andinos de mi país.

56.- Montar un avestruz. ¡Menos mal que no tengo que viajar muy lejos para hacerlo!

57.- Hacer un curso de fotografía. Preferiblemente con Roberto Mata.

58.- Hacer un posgrado. Preferiblemente de periodismo digital. Aquí o en el exterior.

59.- Tener una pecera de pared. Léase, toda una pared como una pecera.

60.- Tener un loro o periquito. Eso sí, nada de capturado en estado salvaje. Criado en cautiverio de manera legal: No voy a contribuir a que sigan en peligro de extinción.

61.- Viajar a las Cuevas del Guácharo, las cavernas Carsbald o las Cuevas de Altamira.

62.- Visitar las ciudades de Barcelona, Washington, Buenos Aires, Estambul, Praga, Francia, Londres o Ciudad del Cabo.

63.- Asistir a una conferencia en el exterior. No importa realmente de qué, pero quiero la experiencia de viajar por cuestión de educación.

64.- Dar una serenata. Si no a mi novia, a mi madre.

65.- Ver a mis padres cargar a sus nietos.

66.- Cargar a los míos.

67.- Volver a Nueva York.

68.- Aunque no lo crean, no tengo ningún tipo de urgencia por conocer Hawaii. Me intriga muchísimo más viajar a Fiji. Aunque si se da Hawaii primero tampoco me voy a poner bravo. Al menos me gustaría ir a un auténtico luau, pero no hay que ir a Hawaii para uno.

69.- Consideren esto una ligera trampa, porque además que va un poquito en contra de las reglas, creo que aunque realmente quisiera hacerlo es lo menos probable que suceda (sí, aún menos que ver a un leopardo de Amur): quisiera hacer el amor en una oficina. 🙂 (¡Después de horas, coño!)

70.- No me lo van a creer tampoco, pero quiero viajar a Cuba. Preferible cuando sea un tanto más, ejem, democrático, pero si es antes no me importa.

71.- Colaborar para un medio internacional. En inglés o en español. (Hay algo por ahí viniendo, pero sería bueno que me pagaran.)

72.- Publicar mis memorias (y no, no es lo mismo que escribir un libro).

73.- Escribir un perfil periodístico, ya sea de algún personaje histórico (Cipriano Castro sería a quien escogiera), actual (Pompeyo Márquez, quizá, o Alberto Barrera Tyszka) o un sitio (estuve a punto de hacer uno de la Plaza Altamira, y aún quiero hacerlo).

74.-Ver a un ave lira en estado salvaje. Esto debe ser el equivalente de ver un concierto de una sola persona.

75.- Asistir a un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York o el Royal Albert Hall de Londres. Preferiblemente para escuchar una interpretación de los Conciertos de Brandenburgo. Un extracto:

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76.- Ver el antiguo sitio del Muro de Berlín.

77.- Caminar por la Gran Muralla China.

78.- Tomarme un café en la avenida Corrientes de Buenos Aires.

79.- Comprarme un libro en la Librería El Ateneo de Buenos Aires. (¿Que no les dije ya que quiero conocer Buenos Aires?)

80.- Conocer la zona de los viñedos y Valparaíso, en Chile.

81.- Pasear por el National Mall de Washington, D.C. (es la zona donde está el Lincoln Memorial, el Washington Monument y todo el conjunto del Instituto Smithsoniano). Llámenme mórbido, pero ir al cementerio de Arlington también es un sitio que quisiera visitar.

82.- Hablando de mórbido: visitar las tumbas de Jimi Hendrix (Seattle), Bruce Lee (también Seattle), John F. Kennedy (Washington) y Jim Morrison (París).

82.- Pasear por Barcelona, España, y conocer el templo de la Sagrada Familia. Aunque toda la ciudad me intriga.

83.- ¿Que no lo quiere todo el mundo? Conocer Machu Picchu. Aún más que las Pirámides de Egipto. Ah y ya tengo el placer de haber conocido Chichen Itzá.

84.- Beber en un pub escocés (o inglés). Sí, en Escocia.

85.- Comer serpiente de cascabel. En una ocasión, manejando por Miami, llegamos a una de esas tienditas al lado de la carretera y la vendían con latas de atún. Eso fue hace 15 años y aún tengo la intriga de saber a qué sabe. Eso sí, que sea legal y que me digan que las serpientes no están en peligro de extinción. ¡Hasta hay recetas! Quería también en algún momento probar aligator (o caimán) del Missisipi, pero creo que aún está en la lista de animales amenazados. Así que no.

86.- Pescar una aguja o un pez vela. Total, siempre los devuelven. Esa sería la condición. (Claro, y que no me arrastre consigo…)

87.- Viajar en globo.

88.- Caminar con mis hijos agarrado de las manos.

89.- Pasar una tarde entera con mi ahijada.

90.- Entrevistar a Jorge Drexler. No hay un músico que me parezca igualmente talentoso, humilde, auténtico y buen conversador. Y evitaría preguntarle sobre “Al Otro Lado Del Río”. Prefiero “12 Segundos de Oscuridad”.

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91.- Pedir matrimonio de manera memorable. Algo tipo cuando Chandler le pidió a Monica, o la escena en Step Mom. Sí, así todo gallote, I don’t care.

92.- Conocer Bogotá y Cartagena de Indias.

93.- Viajar a las sabanas del Serengeti en Kenya para un safari fotográfico.

94.- Quizá el más superficial de todos, pero tener una consola propia. Preferiblemente un Playstation 3, pero cualquiera.

95.- Dormir plácidamente durante 12 horas. BONO: abrazado a mi esposa.

96.- Ver a mi hij@ dormir.

97.- Entrevistar a mis dos críticos de cine favoritos: Roger Ebert o Peter Travers. Aunque no lo crean, por proyectos inmediatos, esto quizá suceda muy pronto. Quizá.

98.- Aprender a bailar salsa. Tengo el concepto básico pero hasta ahí. ¡Eso no puede ser, chico!

99.- Conseguir el autógrafo de Stephen King. (Para los que me conocen, era como obvia, ¿no?)

100.- Y para cerrar hago trampa, pues esto es algo que NO quiero hacer antes de morir: morirme antes de hacer al menos la mitad de todas estas cosas.

Nada más me tomó cuatro días… ¿Cuántos te tomará a ti? 🙂

Ay Dayana… qué hiciste Dayana

El año pasado, ¿se acuerdan como todos —menos algunos— celebramos por todo lo alto que nuestra bellísima Dayana Mendoza había ganado el Miss Universo, casi 15 años después de que Alicia Machado lo ganara y bueno, todo lo que vino después? ¿e acuerdan de todo lo que se dijo? Ay tan bella que es, ¿y viste qué bien contestó? y chamo que buena está, y esos ojotes, y es tan simpática, esta sí nos va a dejar en alto… hasta que… ups…


Resulta que la United Service Organizations (USO), una ONG que se describe como “el enlace entre el público y las fuerzas armadas norteamericanas”, invitaron a Dayana y a Miss Estados Unidos, Crystal Stewart, a visitar la base militar de Guantánamo. Y bueno… al día siguiente la nena Mendoza escribe en inglés sobre su visita en el blog que tiene en la página de la Organización Miss Universo, según reporta BBC Mundo:

“Andábamos con los muchachos de la Costa Este. Nos mostraron el bote por dentro y por fuera, cómo trabajan y qué. Dimos una vuelta por tierra y fue muuuuuy divertido”, decía la reina de belleza (…) Mendoza también recorrió los campos de detenidos y vio ‘las cárceles, cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros’.

“Fue muy interesante”, opinó Mendoza.

En suma, a la miss le pareció que el lugar era ‘hermoso, relajado y calmado’, aseguró que la trataron en forma “increíble”, y expresó no querer irse del lugar”.

Ay cariño, ¿qué has hecho?

No tengo que decirles la… ejem… polémica que han formado esas declaraciones. En especial luego que el New York Times lo comentó en uno de sus propios blogs. Hoy los comentarios de Dayana fueron eliminados (algo así como apagar el fuego después que quemó la primera hectárea) y sustituidos por un comunicado de la organización, que decía:

“Los comentarios de Dayana Mendoza en su blog fueron en referencia a la hospitalidad que recibió mientras conocía los miembros del ejército de EE UU basados en Guantánamo.

La Organización Miss Universo se hace eco de la misión de la USO, que es elevar los espíritus de las tropas estadounidenses y sus familias donde sea que sirvan. Continuaremos mostrando nuestra apreciación y expresando nuestra gratitud al personal militar que sirven nuestra nación”.

Ah bueno, así sí, ¿no? ¡Todo perdonado! ¿Verdad?

No.

Dayana, desde el principio, ha derrochado carisma, belleza y una sonrisa de miles de millones. Y una de las cosas principales que se hablaba de ella era su inteligencia, su compasión y sus ganas de trabajar. Y del tiro, cuando abrió su boquita (o puso a mover los deditos) para decir la pequeña barrabasada que dijo, todo el mundo se apresuró a decir lo bruta que era, lo ingenua que era, que hasta cuándo estas misses van a dar esa imagen, y bueno, considerando la historia de Ana Teresa Oropeza, o la de Mónica Spear, como que no se les puede discutir mucho.

Pero más que ingenuidad (que le sobra), creo que Dayana cayó en el triste papel de “tonta útil” de la USO. Nadie en esa organización osaría decir algo en contra del Ejército estadounidense, y estoy seguro que nadie en la OMU se le acercó y le dijo a Dayanita “Mira, hay unos rollos en la prisión de esa base, que la Human Rights Watch la tiene en la mira, así que bueno, a lo mejor no vas a ver lo peorcito, pero para que sepas, ¿ok?” Y bueno, estoy convencido que a la Dayana ni se le pasó por la cabeza preguntarle a los guías “¿Y cómo tratan a los prisioneros? ¿Bien?”

Esto es lo que sucede cuando tratas de unir el mundo “rosa” con el mundo real. Que una Miss trabaje por el bien de la humanidad, visitando los países más necesitados como embajadora de buena voluntad, quizá regresando con ganas de hacer lo que ella pueda por ayudar, está bien. Que los Estados Unidos demuestren apoyo a sus militares –algo que hacían casi ciegamente hasta Bush, Abu Ghraib, Irak, Rumsfeld, Bush, Cheney, la Ley patriota y Bush– es algo normal. Y si a una Miss tú la atiendes como un caballero y sólo le muestras el lado “bonito” del asunto, pues ni modo, la niña va a decir que “el mar de la bahía de Guantánamo es muy azul, bellísimooooo”.

Pero a la vez, también me molesta un poco la actitud de algunos que entonces ahora le machacan a la pobre Dayana de inconsiderada, ignorante, bruta, animal, tarada y demás, sólo por ser miss. ¡Mijos, a la caraja nada más le mostraron, como ya dije, el lado “inocente” de la cosa! ¿Qué esperaban? ¿Que la tipa llegara y dijera “No, yo he oído unas cosas horrorosas de la prisión de aquí, me hacen el favor y me llevan allá que esto lo voy a denunciar YA a ver si esto me lo cierran para ayer”? ¿Que creen que la niña es como nosotros, que se lee cuarenta periódicos y está pendiente de todo lo que pasa en el mundo? Si en efecto se sabe que la niña no lee muchos periódicos, ella necesita a alguien que la asesore y la mantenga informada del sitio al que va para que no meta la patita.

Todo esto revela dos cosas que creo que es lo que el mundo critica: el lado sucio del aparato propagandístico de cualqueir organización, y la falta de preparación que aún la más pintada de las misses puede tener. A Dayana nunca la he visto como una chica plástica, de esas que van por ahí, como cantara Rubén Blades, pero tampoco era la erudita que Bárbara Palacios (ahora toda una empresaria) parecía ser. Ahora pues…

Sinceramente espero que toda esta polémica que ha montado sus comentarios le despierten algo a Dayana y haga dos cosas: (a) que ahora se entere un poquito más de los sitios que va a visitar en los cuatro meses que le queda de mandato, y (b) que empiece a leer un poquito más sobre el mundo que la rodea. Y a todos los que la critican, que no le quito su razón, piensen que tanta culpa como Dayana –cuidado y si no más– tienen la USO y la OMU, pues, si un loco te pega con un garrote, ¿de quién es la culpa, del loco o del que le dio el garrote?